No sé en que momento de la noche me había quedado dormida. Un rayo de luz se coló por la ventana de la habitación, así que poco a poco fui abriendo los ojos, me removía por en el sofá. Después de un rato, pude levantarme, me dirigí hacia el baño, me di una larga ducha, recordé que hoy acompañaría a Leandro a la pastelería, realmente queria poder zafarme de ese compromiso.
Salí de la ducha, busque algo que ponerme, me alisté lo más rápido que pude, me hice un maquillaje suave, dejé mi cabello suelto, tomé mis cosas y salí de la habitación, comencé a caminar por las hermosas calles de la ciudad, iba caminando y pensando en todo, llegue al punto de querer regresarme al hotel, no queria enfrentar mi triste realidad. Tomé una bocanada de aire, llegué a la pastelería donde Leandro y Lia me estaban esperando.
-Quizás sean mejor seis -Apenas entré escuché la voz de Leandro -Quiero mas dulces, a mi prometida le gusta mucho los dulces -Rodeé mis ojos y los puse en blanco, no sé en qué momento Leandro se había vuelto tan romántico. Lentamente me fui acercando a él.
-¡Ey! Leandro… -Le dije con una falsa sonrisa.
-¡Ey, hola, Ema! Me explotará la cabeza -Me dijo con una gran sonrisa y dándome un fuerte abrazo.
-¿Tienes un minuto que me regales? Necesito hablar algo contigo -Después de pensar toda la noche, había decidió decirle a Leandro como me estaba sintiendo, seria completamente sincera con él. Sabía que no iba a ser nada fácil, pero realmente no podía seguir así, no podía seguir fingiendo y soportando esta situación.
-¿Tienes que ser ya? -Me dijo, arrastrándome con él a un mostrador de dulces que había en el lugar -Mejor ayúdame y dejemos la charla para después -Yo di un suspiro -¡Hola! ¿Qué pastel tiene maní? -Preguntó él a un trabajador del lugar.
-Los pastelillos tienen maní para cierto invitados -Le respondió el empleado.
-Bien, gracias. Prueba este -Me dijo, dejándome ahí -Dame un minuto y te daré el mundo después -Se alejó rápidamente de mí.
-Déjame en paz… -Le respondí con una gran sonrisa, la verdad es que no podía negarle nada a Leandro, era como si estuviera hipnotizada completamente por él. A lo lejos pude escuchar decirle al pastelero -¡Oye, Bill! Recuerda que mi prometida no come maní – Yo seguía entretenido mirando un panecillo que contenía maní.
-¡Hola Ema! -En ese momento llego Lia, me saludo con una gran sonrisa, yo quise ignorarla. Pero no pude, así que me giré y le di una sonrisa -Mira cómo come, es tan adorable -Me dijo mientas me indicaba donde se encontraba Leandro.
Comencé a mirar a Leandro, lo veía meterse un bocado de pastel en la boca, blanqueé mis ojos, giré a verla nuevamente a ella.
-Raro y adorable ¿No crees Ema? -Juro que por momento o quizás todo el tiempo queria borrarle esa gran sonrisa del rostro -Leandro dice que lo que mas le gusta de mi es mi torpeza -Tenia ganas de meterle el pastelillo que tenia en la mano en la boca para que se callara -Me ama tanto, que siempre anda cuidándome -Yo seguía escuchando las estupideces que me decía, mientras comía bocados del pastelillo -No puedo vivir sin él -En ese momento se me vino a la cabeza las palabras de Leandro ¨Recuerda que mi prometida no come maní¨ así que me imagine dándole de comer este panecillo que si contiene maní para lograr callarla
-¡Basta, es demasiada información! Siento que voy a enfermar -Le dije colocándole la cuchara que tenía en la mano en su boca. Batí mi cabeza, tenia que sacar esos pensamientos de mi cabeza. Pero juro que escuchar hablar a esta chica me desespera -Voy al tocador -Necesitaba salir de ahí lo más rápido posible, si no juro que mataría a esta chica.
…
Después de un tortuoso rato en la pastelería escuchando a Lia hablar, viendo como Leandro la trataba, salimos de aquel lugar, Lia tenia cosas que hacer así que pude tener un rato a solas con él, comenzamos a caminar por las calles de la ciudad, queria decirle todo lo que tenia guardado dentro, pero no sabia como empezar, no sabia si seria buena idea.
-Lia va a escoger el vino ¿No deberías estar con ella? -Después de caminar en silencio decidí hablar.
-Ella puede encargarse. Estoy cansado… -Me dijo él restándole importancia a lo que le dije. Se detuvo un momento para mirarme al rostro, me dio una sonrisa y paso su brazo por mi hombro, así que comenzamos a caminar abrazos.
-Así que serás productor asociado -Le dije mientras seguía mirando al frente -Tú sueño se hizo realidad.
-Sí, por fin pude lograrlo, fue duro al principio, pero por fin llegue a mi meta tan deseada -Me dijo con una sonrisa.
-¿Así que vivirás en Londres? -Estaba buscando la manera de decirle lo que queria decir.
-¡Claro!
-Por eso te ves tan atractivo ahora… -Le dije, algo nerviosa.
-¿En serio? Nunca apruebas mis elecciones -Me dijo algo sorprendido.
-¡Apuesto! -Le dije con una sonrisa juguetona.
-¿Extremadamente apuesto? -Leandro siguió mi juego. No pude aguantar mas la risa.
-¡No seas ridículo! -Le di un suave golpe en el hombro -Solo me preocupa. Cambiaste por otra persona -Le dije mirando al suelo.
-Cuando estas enamorado… no importa nada más… -Sentía como los ojos se humedecían, escucharlo hablar así, hacia que mi corazón doliera. Leandro se puso en frente de mí y me miro a los ojos -Estuve tanto tiempo a la deriva, ahora finalmente tengo un lugar donde asentarme ¿No te alegras por mí? -¿Cómo le decía que yo quiero que sea feliz, pero conmigo? ¿Cómo le digo que muero de celos cuando lo veo junto a ella? ¿Cómo le digo que vine para recuperarlo? Me sentía una completa egoísta. Ojalá pudiera mandar en el alma, así podría simplemente alejarme y dejarlo ser feliz.
-Me alegro mucho… -Le dije algo decaída, pero con una sonrisa.
-Buena ¡Chica! Gracias … -Me dijo acercándose a mí y dándome un corto beso en la frente -¿Alguna vez subiste a un autobús de dos piso? -Me dijo señalándome uno que había delante de nosotros -¿Quieres probarlo? -Me negué, pero no me escuchó -¡Vamos! Hace años no subo en uno de ellos -Estuvimos toda la tarde juntos, caminamos, paseamos, comimos, era como si estuviéramos teniendo una cita.
Me sentía totalmente feliz, tenerlo así me alegraba, aunque sabia que esto en cualquier momento llegaría a su final, pues él regresaría al lado de Lia y yo me quedaría otra vez sola. Al final de la tarde, Leandro me trajo hasta el hotel, se despidió de mi y se fue.
Subí a mi habitación y tomé un baño, mientras el agua caía sobre mi cuerpo recordaba el día que había pasado con Leandro, recordar sus palabras hacía que mi corazón se agitara.
FLASK BACK
-Siento que no te he dedicado tiempo, así que te pido disculpas ¡Voy a compensar esto! Hoy seré todo tuyo, tú solo dime a donde quieres que te lleve y tus deseos serán ordenes para mi…
FIN FLASK BACK
Sali de la ducha y comencé a vestirme, queria ponerme ropa cómoda, necesitaba ver unas cosas del trabajo, ya que me había venido sin avisar y eso podría traerme problemas. En ese momento entró una llamada.
LLAMADA ISA
-¡Directora, necesitamos que regrese ya! Muchas cosas dependen de su confirmación.
-Sigo trabajando en algo mas importante que la semana de la moda… envíame mi equipaje lo antes posible.
-¿Qué tal si regresa aquí a Milán?
-Ah, cierto. Olvidé decírtelo: Quedas ascendida a directora de redacción.
-¡Espere! ¿Qué dijo?
-¡Buena suerte! Adiós…
-¡No puede hacerme esto…!
FIN DE LA LLAMADA
Una sonrisa se me dibujó en el rostro, sabía que estaba siendo cruel con Isa, pero no podía regresar todavía, tenia que lograr recuperar a Leandro a como diera lugar.