El pasillo de árboles era la cosa verde más bonita que mis ojos hubiesen visto hasta ahora. En un principio, cuando entramos, Alex hablo con unos vigilantes que estaban en la entrada, los cuales nos cedieron el paso a aquel fabuloso pasillo de árboles donde nos encontrábamos justo ahora; un pasillo hecho de piedra caliza, pero a su alrededor todo era puro verdor y aire limpio, tan bello y tan sereno que me hacía sentir extasiada. La variedad de la flora era una cosa impresionante, había todo tipo de árboles y arbustos, todos arreglados, podados y hasta podría decir que, cómo todo en esta ciudad, ellos brillaban, o al menos sus hojas, sus colores verdes vibrantes daban luminosidad al espacio. Más tarde, cuando ya habíamos dado un buen recorrido al pasillo verde, entramos a

