XII Bastibal

1722 Palabras

XII Bastibal Tomek disponía de un pequeño camarote para él solo. En cuanto se instaló, se sacó del bolsillo el frasco que le había dado Pepigom, le quitó el tapón, y lo olió. El perfume que sintió no era el mismo que llevaba Hannah, porque la chica no se ponía ninguno; sin embargo, de una forma prodigiosa, bastaba con inhalar un poco de aquella esencia para tener la sensación de que la chica estaba allí presente. ¿Cómo habría conseguido Pepigom aquella maravilla? Tomek se llevó de nuevo el frasco a la nariz, y volvió a ver a los músicos y a los danzarines de la fiesta en la colina… sin embargo, esta vez, sentada a su lado en el banco, en medio de todos sus amigos y bajo una lluvia de pétalos de flores, la que estaba sentada no era Pepigom sino la propia Hannah, radiante, besándole… «¡Gr

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