Capítulo 2. Descubriendo la inocencia

2148 Palabras
De esa forma continuó su tarde, su padre les habló de un millón de temas distintos pero que contenían una carga de aprendizaje inmenso, en esos momentos Jean sabía que nunca en su vida había estado más avergonzado y podía notar que Gianni se hallaba en la misma tesitura pero era su amigo el que lograba hacer preguntas a media voz. El conocimiento que les había entregado su padre aquella tarde siempre se lo agradecerían y siempre le agradecería a Gianni por lograr hacer las preguntas que él jamás se atrevería hacer, su amigo había preguntado de todo, cada duda que cruzaba su mente, así fuera sobre lo que podrían hacer un hombre o una mujer juntos o ya fuera dos hombres o dos mujeres sin horrorizarse demasiado. La que su padre poseía información se acabó comenzando la noche. Su madre los llamó a la cena entonces y todos se sentaron a comer sin decir demasiado, la conversación no tocó ningún tema s****l por lo que ambos se relajaron con rapidez. La dinámica de la mesa volvió a ser lo que era siempre y las risas no faltaron, lo que era fantástico. Con ese mismo ánimo ellos se dirigieron a su habitación al terminar la cena y como dos jóvenes casi adolescentes pusieron música para centrarse en la consola de videojuegos que tanto los entretenía. Jugaron hasta casi la media noche cuando su madre fue a exigirles que se acostaran debido a la hora. Ellos se quejaron y negociaron pero nada funcionó por lo que apagaron la música, los juegos y las luces para acostarse, Gianni se había acostado en la cama de abajo que se usaba para las visitas. -Jean, ¿crees que sea cierto?- Susurró de pronto Gianni. -¿Qué cosa?- Respondió él asomándose en el borde de su cama. -Todas las cosas que nos dijo tu padre- anunció su amigo sentándose -todo sobre el placer y conocer a tu pareja. -Debe serlo- infirió Jean sentándose también -mi papá no nos daría información innecesaria, todo el punto de la charla era educarnos en cosas que no nos enseñan en el colegio. -¿Y cómo estás seguro de que lo estás haciendo bien? -Supongo que la persona te lo diría- supuso él -debería decirte lo que no haces bien, ¿verdad? -Debería, pero tu padre dijo que algunas personas mentían porque no querían lastimar a otros. -Los lastiman más diciéndoles que están haciendo las cosas bien cuando es mentira- afirmó Jean seguro de su resolución. Ambos se quedaron unos minutos en silencio solo observando al otro, la oscuridad solo les dejaba ver siluetas. Jean se preguntaba por los pensamientos que rondarían la mente de su amigo. -¿Alguna vez has besado a una chica?- Preguntó Gianni sentándose en una esquina de su cama. -No- negó él -te lo habría contado. -Tu… ¿te gustaría intentarlo?- Inquirió su amigo acercándose. -¿Intentar qué?- Jean estaba realmente confundido en ese punto.  -Besarnos. -¿Acaso eres gay Gianni?- Preguntó él alejándose -porque tú no me gustas en ese sentido, eres mi amigo, eso sería demasiado raro. -¡Tú tampoco me gustas!- Casi gritó su Gianni antes de bajar el tono susurrando -pero sería bueno practicar antes de hacerlo mal con una chica a la que quisieras impresionar, y tú eres la única persona en la que confío. -No sé…Jean nunca se había asustado tanto en su vida, todas las veces que había imaginado su primer beso había pensado que estaría con una linda chica de su clase que le gustara mucho pero hasta ahora ninguna le atraía demasiado. Pero de todas las vicisitudes que pudo haber imaginado que su amigo le pidiera aquello no era una de esas, ni en sus sueños más extraños lo hubiera podido imaginar. Lo más preocupante de todo era que al imaginarlo podía verlo sin sentirse aberrado o asqueado. -¡Vamos Jean!- Insistió Gianni -es solo para practicar en caso de que hiciéramos algo mal. -Está bien- musitó su respuesta -pero no le puedes decir a nadie, jamás. -Sabes que no lo haré. Su amigo se acercó lentamente hasta quedar frente a frente, sus respiraciones agitadas eran evidentes debido al movimiento superficial y rápido de sus pechos. Jean podía sentir como su corazón latía desbocado en una carrera con los nervios que parecían querer devorar su estómago en oleadas de vacío que lo apretaban en un puño. Gianni abría y cerraba sus manos en un gesto nervioso que él conocía bien porque siempre lo hacía antes de un examen importante, de alguna forma saber que su amigo estaba tan nervioso como él lo ayudaba a sobrellevarlo. Sus rostros inocentes se acercaron entonces, sus ojos denotaban el miedo a los desconocido pero ninguno estaba dispuesto a arrepentirse de sus palabras por lo que los movimientos continuaron hasta que la distancia que los separaba era tan poca que se vieron obligados a cerrar los ojos. Ninguno de los dos supo quién fue el que se acercó primero pero en el momento en que sus labios se tocaron ambos saltaron, era como sentir electricidad recorriendo sus cuerpos, así de bueno e igual de intenso. Sus labios suaves se amoldaban a la caricia de otro, tocándose dulcemente hasta que se separaron sin respirar. Sus jóvenes corazones se encontraban azorados al igual que las emociones que recorrían sus púberos cuerpos junto a los pensamientos que colisionaban en sus pequeñas mentes. -¿Y bien?- Susurró Gianni balbuceando un poco.   -Bien- fue la única respuesta que Jean pudo dar. Se miraron a los ojos durante minutos completos expresando sus dudas al silencio, ninguno sabía que decir, cuales serían las palabras correctas para ese momento, solo luego conocerían que nunca habría palabras correctas más allá de las que estás dispuesto a escuchar. Jean sabía que su corazón estaba excitado, sus manos temblaban pensando en todas las cosas que sucedían con su amigo, con su mejor amigo, no debían continuar con lo que estaban haciendo, pero su voluntad sería poca, siempre poca frente a las decisiones que involucraran a Gianni. -¿Qui… quieres hacerlo de nuevo?- Musitó Jean mirando a su amigo y esperando el rechazo, uno que nunca sucedió. Gianni se lanzó hacia él, sus labios se tocaron de nuevo, las caricias se entregaban con dulzura y ninguno quería alejarse. Esta vez no se detuvieron, sus labios siguieron tocándose, besándose, saboreándose. Siempre entregándose a todos los deseos de Gianni y cuando este abrió tentativamente su boca fueron sus lenguas las que se tocaron, jugaron con la humedad necesitada de sus labios sin llegar a comprender realmente que era el anhelo físico lo que los embargaba colmando sus lozanos cuerpos. Sucumbieron irremediablemente y ¡vaya que se besaron aquella noche! Sus rostros nunca se separaron, cayeron por inercia en la suavidad de la cama continuando con sus caricias hasta a altas horas de la noche quedarse dormidos, rostros juntos, manos entrelazadas. Ninguno de los dos mencionó lo que había sucedido a la mañana siguiente cunado los padres de Jean fueron a levantarlos, aquel experimento quedó solo en sus memorias como un recuerdo prohibido que ambos deseaban olvidar pero que ninguno podía. El tiempo pasó y ambos crecieron sin que eso lograra alejarlos, su amistad seguía siendo tan cercana como siempre lo había sido, era solo en las noches en las que Jean se acostaba a oscuras en su habitación que recordaba los besos, los labios prohibidos de sus mejor amigo y la sensación de excitación que lo llenaba y que en ese entonces no había sabido reconocer. Su adolescencia pasó entre buenos momentos en los que ambos se entregaban a actividades diversas pero que finalmente los unían. Las novias comenzaron a llegar entonces, las mujeres les resultaban fáciles de conquistar, entretenidas, dulces y llamativas. Jean disfrutaba de la compañía de una hermosa muer, le encantaba besarlas pero cuando era el momento de llegar a más nunca podía hacerlo, los recuerdos de Gianni besando sus labios, adorándolos contaminaban sus pensamientos. Él no quería admitir la razón de aquellos pensamientos recurrentes, se negaba rotundamente a admitirlo, aquello no estaba bien, Gianni era su mejor amigo y nada más, a él no le gustaban los hombres en ese sentido, nunca lo harían, eso era la que continuamente se repetía. Cayeron entonces en un extraño círculo donde Jean tenía una novia pero en el momento en el que su amigo terminaba con la suya él acababa con la relación, así también sucedía con Gianni, si Jean terminaba con la chica con la que estuviera saliendo en ese momento su amigo terminaba la relación. El resto del tiempo lo pasaban juntos y aunque muchas veces las personas los veían raro o hablaban de ellos, eso jamás había tenido una repercusión real en su afianzada relación. Jean llegaba a pensar que ellos envejecerían juntos a pesar de todas sus relaciones fallidas porque era su relación lo que se mantenía. Esa resolución se rompió unos años después, cuando luego de unos meses de vacaciones con sus abuelos Gianni había llegado con una hermosa mujer colgada de su brazo, Marina se llamaba y todos, incluido él, sabían que su amigo besaba el suelo por donde ella pisaba. Fueron los únicos momentos en los que Jean había dejado de ver a su amigo, seguían pasando tiempo juntos pero las cosas no eran iguales con la novia de Gianni siempre alrededor. Claro que con el tiempo se crearon nuevas tradiciones y la relación cayó en una sana rutina que Jean apreciaba, sobre todo porque conocía a Marina, ella era todo un encanto. Los problemas llegaron después. Una tarde Gianni había ido emocionado a su casa sin Marina, lo que ya de por sí era extraño y luego de saludar a sus padres le había pedido que se encerraran en su habitación como cuando eran niños. Subieron riéndose y haciendo bromas hasta que la puerta fue cerrada y la boca de su amigo comenzó a relatar los sucesos que ambos habían esperado pero que Jean no había estado preparado para escuchar. Su amigo le contó cómo había intimado con Marina, las sensaciones que le había causado sin saltarse un detalle, él lo había escuchado atento esperando algo como aquello pero quedando desarmado frente a la angustia y los celos que crecieron en su pecho y minaron todo su cuerpo, el estómago se le encogió con amargura. Esperaba que sus sentimientos no se reflejaran en sus ojos o en su rostro pero Gianni no lo estaba viendo, tirado en su cama sonreía contándole todo. Jean pretendió que los celos que se conservaban en su corazón eran debido a las nuevas experiencias que su amigo estaba probando y que él no había podido cumplir pero en el fondo de su mente, muy lentamente una voz le susurraba que eso no era todo, que había muchas más razones por las que reaccionaba de esa forma pero de nuevo se negaba a estudiarlas de cerca. Por su amigo, colocó una sonrisa brillante en sus labios hasta que ya no hubo una palabra más que Gianni tuviera que contarle y se volteó a mirarlo expectante. -Marina es hermosa- anunció él con una media sonrisa -debió ser maravilloso tenerla desnuda. -Lo fue, realmente lo fue- convino su amigo riendo radiante -fue nuevo, excitante, maravilloso. -Fue… Su conversación fue interrumpida en ese momento, Marina había llegado con una de sus amigas para que todos ellos fueran al cine. Ellos se dirigieron al lugar y toda la tarde Jean estuvo repasando sus propios pensamientos, la chica con la que Marina lo había emparejado era maravillosa, delicada, una delicia pero no podía dejar de pensar en que estando con Gianni en su habitación había estado a punto de preguntarle si los besos de Marina eran tan excitantes como aquellos que ambos se habían dado esa noche olvidada en su habitación, agradecería siempre la interrupción tan oportuna porque con esas palabras podría haber arruinado todo lo que Gianni y él tenían y aun así no podía evitar preguntarse qué hubiera sucedido de haber pronunciado las palabras. El tiempo pasó y la relación de su amigo cambió, las discusiones se hicieron frecuentes, él intentaba calmarlos a ambos cuando sucedía pero el deterioro fue evidente. Jean se concentró en sus estudios, en crecer y planificar su futuro viendo como su mejor amigo se rompía en una relación que todos sabían que no iría a ningún lado pero que ni Marina ni Gianni se atrevían a terminar. La universidad llegó para todos como un bálsamo para una quemadura, el nuevo comienzo obligó a la ruptura y Marina se fue, dejando a Jean para recoger a su amigo roto. Fue una de esas noches en las que Gianni volvía su cuarto que había planificado vivir juntos en la universidad, centrados en su vida, en su amistad y alejados de aquello que pudiera lastimarlos como su mejor amigo había acabado.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR