Riley Llegaba tarde al trabajo. Zachary había venido a mi casa la noche anterior y lo habíamos pasado de maravilla. No se había quedado a dormir, sin embargo. En cambio, se marchó después de la cena y de una intensa sesión en el dormitorio, para poder prepararse para una revisión en el trabajo. Me había quedado dormida, sin escuchar para nada la alarma. —Mierda, mierda, mierda —murmuré mientras corría por mi habitación intentando juntar todo. Busqué una liga para recogerme el cabello, pero no pude encontrar ninguna. Corrí al baño, abrí de golpe el gabinete y comencé a buscar. Derribé un par de cosas en el proceso y una caja de tampones cayó al suelo, esparciéndose por las baldosas. —Maldita sea —suspiré, dejándome caer de rodillas para recogerlos. Fruncí el ceño mientras los metía de

