Hola mis bellas lectoras a continuación la historia de Liam y Maya Maya Corría por el sendero, sintiéndome en paz en aquel perfecto día de otoño, cuando de pronto lo vi. Una huella de bota en el barro. El corazón se me heló en el pecho. Lentamente, me acerqué para examinarla. La marca era enorme. Solo Wayne, que medía más de un metro ochenta y pesaba más de noventa kilos, tenía botas de ese tamaño. ¡Dios mío, me encontró! Me tensé, jadeando, mientras miraba a mi alrededor en el silencio del bosque. Un millón de preguntas inundaron mi mente al mismo tiempo. ¿Cómo había descubierto mi exnovio, aquel lunático, mi escondite? ¿Me habría seguido hasta este pequeño pueblo de Virginia? ¿Estaba aquí ahora, observándome? A poca distancia, escuché el crujido de una rama, luego el movimien

