- - - - AMELIE —Nuestro sueño —musita entre lágrimas—, compraste el rancho —se pone de pie y abraza a mi padre, mi hermano y yo nos miramos sin entender nada. » Cuando llegamos a este país con un millón de sueños, trabajamos en un rancho, me encanto la vida en el campo, tiempo después encontramos una mejor oportunidad de trabajo en la ciudad —mira a mi padre—, me entristeció mucho irme de la granja, en ese momento desee poseer una propia y no tener que irme de ahí nunca, tu padre acaba de comprar una casa en el campo. —Y la he puesto a su nombre, necesita algunos arreglos, pero… —mi padre la toma de la cintura y ella lo abraza, continúa llorando, me emociono igual que mi madre y me pongo de pie para abrazarlos, feliz de que hayan cumplido ese sueño, hablamos de ir a conocerlo apenas

