Las palabras de Cavendeshi sonaron como un susurro, casi inaudible, entretanto su mente estaba intentando atar los cabos sueltos que existían sobre la presencia del mestizo que conoció en su niñez, de manera involuntaria, su mente viajo a un recuerdo que casi estaba olvidado. * * * Los dos infantes se encontraban jugando en uno de los jardines correspondientes a la mansión del Conde de Newcastell, uno de aquellos niños tenia una apariencia diferente. Su cabello era de un color blanco que recordaba a la nieve, sus ojo derecho de un color verde intenso que recordaba a las profundidades de un bosque encantando mientras que su ojo izquierdo era de un color azul que evocaba aquellas tonalidades del cielo de verano y sus orejas eran puntiagudas. Ese niño era una cría de una criatura mágica.

