- Emperatriz Jeanne, es un placer verla. – La Segunda Princesa Imperial dijo con una voz dulce mientras realizaba una reverencia burlona. – Me imagine que vendría de manera voluntaria para proteger a su hija. - ¡Eres una desalmada! – Ernesto grito con una voz ronca, se apresuro para girar la cabeza divisando a su esposa cargando a su segunda hija con temor. – Olivia, ¿¡Qué mierda crees que estas haciendo!? - Rhory. – La mujer de ojos asiáticos susurro el nombre de su primogénito. - ¡Rhory! – Su mirada estaba cargada de desesperación, intento correr hasta aquel infante pero los guardias fueron capaces de impedirle avanzar. - ¡Suéltenme! ¡Les ordeno que me suelten! En ese instante, el hombre de cabello azabache se percato de la presencia de su primogénito delante del cuerpo de su hermana

