La Emperatriz era consciente de su propio historial. Su primer encuentro con el genero opuesto, resulto ser una estrategia de su hermano mayor para tenerla controlada los primeros dos años de su retorno al Palacio Imperial. El Emperador Ernesto mantenía la costumbre de enviarle hombres de diferentes clases sociales y especies para poder mantenerla entretenida, sus primeros encuentros estuvieron marcados por una lujuria desmedida mientras su corazón se sentía extraviado hasta que un día apareció un joven soldado Imperial dos años mayor que ella. - Tía. – La dulce voz de la princesa Letizia fue la única capaz de sacarla de sus propios pensamientos. - Dime. – Ella comentó con una voz sobresalta entretanto alejaba el tenedor de sus labios. - ¿Te encuentras bien, Mi Orquídea? El hombre d

