Llegaba rato en la cocina sin hacer nada, el idiota de Ayaz y su representante no había salido de la sala y yo no quería interrumpirlos, mucho menos después de como me había hablado. Seguí con la mirada fija en la mesa cuando se abrió la puerta de la cocina Ayaz entro con Gimmy y ambos se posicionaron frente a mi. —¿Qué? —les dije mirandolos a ambos. —Te diré lo que acordamos —hablo Gimmy tomando una silla frente a mi—. Ambos harán lo que yo diga y sobre todo tú. —¿Yo? —¡Ja! pero este idiota quien se creía que era para hacerle caso— ¿Que te hace pensar que te haré caso eh?. —Lo harás si no quieres quedar frente a todos como la gran zorra que se va a casar con uno y termina casándose con otro —fijó sus ojos en mí y sus palabras me llenaron de rabia. —¡No te atrevas a volverme a llamar

