Me esforcé durante 2 días para sacar la mejor revista digital, publique entrevista, secciones y datos muy importantes sobre todo tipo de cosas; y no es porque sea mi revista pero estoy segura que el esfuerzo rindió frutos y ganaría el puesto.
Ayaz hizo lo mismo y tenía lista su revista en el tiempo acordado, cabe mencionar que no era tan buena y que sus secciones pasaban de ser milenial y aburridas, o al menos eso había dicho Eva quien le había hechado un ojo antes de que la entregaramos.
Caminé muy segura de mi misma junto a Ayaz, ambos íbamos a la oficina de Elena; el chico con cara de sapo mostraba una seguridad envidiable y para colmo cuando sonreía todos caían en sus encargos a excepción de mi, que era la única que era inmune a él.
Ambos entramos a la oficina y nos sentamos, Elena nos pido el trabajo y se lo entregamos.
—Muy bien chicos, revisaré esto y lo subiré a nuestra página, —Elena le hecho un vistazo a ambos trabajos e hizo algunas muecas. —Obviamente las subiré anónimamente y la revista que le guste más a nuestro seguidores será la ganadora.
—Por supuesto. —Respondí un poco nerviosa.
—Me parece genial. —Dijo Ayaz lleno de confianza.
—Excelente, ahora pueden seguir con sus trabajos.
Ambos nos levantamos y caminamos hacia la salida.
—Que tengas mucha suerte Josesito. —Ayaz me tendió su mano y no me quedo de otra que estrecharla.
—Igualmente Ayazito y que gane el mejor.
Después de hablar con él corrí a mi escritorio para buscar la revista que había hecho, ¡Y cielos! era algo genial. Eva se había quedado ante mi como una gran mentirosa pero la mía era mejor y eso lo decían los primeros comentarios de la página.
Seguí trabajando en algunos artículos, de vez en cuando escuchaba algunos comentarios positivos de mi revista y eso aumentaba mi seguridad; estaba segura que ganaría.
Continúe trabajando hasta que un oso me interrumpió, si un oso literalmente.
Antes de levantar la mirada sabía de quién se trataba, y en efecto era Santino; mi pretendiente por 3 años y que apesar de ese tiempo aún no se daba por vencido y no se cansaba de escuchar un "NO" de mi parte.
—Hola mi pastelito, la mi baby más bella de todas. —Santino dejo el oso sobre la mesa e intento besar mi mejilla pero no se lo permiti.
—Santino estoy trabajando. —Le devolví su oso pero él no lo tomo.
—Si aceptarás estar conmigo no tendrías que hacerlo nena.
Y allí venía nuestra rutina de siempre; Santino venía a verme y me hablaba de amor y yo lo rechazaba. No es que fuera feo, a decir verdad él tipo era guapo aunque muy fresa y a veces infantil, él era hermano menor de Elena mi jefa, ambos eran hijos de millonarios.
Santino lo tenía todo, pero el problema era que yo no sentía nada por él y eso definía todo.
—¡No me llames nena! Y eso nunca va a pasar, es mejor que lo entiendas.
—Eso no lo creo, porque yo sé que algún día vas a enamorarte de mi pastelito. —Santino me tocó la punta de la nariz y eso me enfado.
—¡Largo! ¡Y ahora!.
Él salió corriendo y lanzándome besos por todo el camino hasta que llegó a la oficina de su hermana.
—Que tal pastelito, —Ayaz paso por mi escritorio burlándose de mi.
Lo ignore y seguí trabajando.
Los siguientes días pasaron muy rápidos, el día de elegir llegó; estaba tan emocionada porque al fin fuera nombrada editor asistente que los nervios estaban acabando conmigo. Todos aquí en la oficina seguían hablando de mi trabajo y escuchaba muy pocos comentarios acerca de lo Ayaz.
Me senté en el escritorio esperando a la hora de la reunión, en la cual Elena y Ben me nombrarian la nueva editora asistente. En pocas ocasiones cruzaba mirada con Ayaz, el pobresito se miraba preocupado, moría por ver su cara cuando me nombrarán ganadora y verlo sirviendo cafés, eso sería tan placentero.
—Chicos la junta está por iniciar. —Avisó Ví una de mis amigas.
Todos comenzamos a caminar hacia la sala de juntas, nos sentamos y esperamos a que Elena y Ben llegarán. Segundos después aparecieron.
—Buen día equipo, hoy elegiremos al nuevo editor asistente Ayaz o José. —Elena tomó asiento y comenzó a rebuscar algo en su tablet. —Ben podrías empezar.
—Muy bien chicos, para elegir al ganador Ayaz y José hicieron una revista virtual y la subimos a la página, ahí las personas podrían votar pero los votos no se reflejarían.
Ben se tomó un tiempo para encender la pantalla y al hacerlo ambas revistas aparecieron en la pantalla.
—Ambas se subieron de forma anónima y ellos eligieron un ganador, Elena me ayudas. —Ben le dió la palabra a Elena.
—Lo Okay, el ganador es. —Ella guardo silencio y nos vió ambos.
Todos estamos ansiosos por saber el resultado, aunque yo sabía que el resultado se inclinaría a mi. Me acomodé el cuello de mi chaqueta para estar lista en el momento que dijeran mi nombre y no pude evitar tener una sonrisa en el rostro.
—Ayaz, el ganador es Ayaz.
Estaba por ponerme de pie cuando escuché ese horrible nombre y la sonrisa de mi rostro se borró, «Ayaz» resonaba en mi cabeza una y otra vez.
—Yo, wow que felicidad. —El muy idiota se hizo el sorprendido.
—Muchas felicidades Ayaz. —Le dijo Elena, dándole un abrazo.
Aún no lo podía creer, en este momento estaba en estado de shock y todos no paraban de felicitarlo.
—Gracias a todos pero primero tengo que darle un abrazo a mi contrincante.
Ayaz se acercó y literalmente me puso de pie, ni siquiera tuve la fuerza de voluntad para evitar que me abrazara.
—Gracias por competir conmigo José, —Ayaz me dió un beso en la mejilla y se acercó más a mí oreja para susurarme algo. —El café me gusta cargando, con un poco de leche y sin azúcar, y mañana te espero a primera hora en mi casa para darte las instrucciones de limpieza.
—¿Qué?. —Trate de quitarmelo de encima pero me fue imposible.
—Ojo, en las mañanas me encanta desayunar tortilla española y también chilaquiles, eso por si no lo sabías. —Ayaz se separó de mi y me guiñó un ojo antes de irse.
Que había hecho, como había llegado hasta este momento y me negaba a ser la empleada de Ayaz, eso jamás lo verían sus ojos.
—Lo siento Josa, será para la próxima. —Inés me dió un abrazo.
—Josa como se te ocurrió hacer esa apuesta. —Ahora era León quién me compadecía.
Deje la sala de juntas aún en estado de shock, iba a sentarme cuando Ayaz se plantó frente a mi.
—José me sirves un café, que sea cargado con 15 ml de leche líquida deslactosada y sin azúcar. —Acabo su petición con una sonrisa en los labios, juro que lo mataría. —Pero no te enfades que está apuesta tu la pusiste, recuerdas.
—Bien y no estoy enfadada. —Me puse de pie y comencé a caminar pero entonces mis compañeros también me pidieron cafés.
—Vamos José, que por 2 meses eres la nueva encargada de los recados y quiero que lo hagas con una sonrisa.
Cerré los ojos para relajarme, —Respira José —me recordaba una y otra vez. No podía darle el gusto de verme enojada, mi enemigo sabría que yo soy muy fuerte.
—Bien alguien más quiere algo.
Jamás debí de decir tal cosa, ya que todos hicieron su pedido.
Mi día entero de trabajo fue horrible, corriendo de aquí para allá haciendo recados y trayendo cafés, en cualquier momento perdería mi calma e iría a matar a Ayaz. Pero eso no pasó y mi día termino con una José cansada y en pijama sobre el sofá, comiendo comida chatarra.
—Como vez mi Patch, crees que debería dejar todo esto e irme muy pero muy lejos.
Me heche otro puño de gomitas a la boca mientras veía mi película favorita acompañada de mi amor literario favorito.
—Si ya sé que debería romperle la cara a ese Ayaz pero por el momento me estoy conteniendo cariño.
Seguí viendo la televisión pero entonces llamaron a la puerta y tuve que ir a abrir, era Inés.
—¡Hola BFF! —Inés me dió un beso en cada mejilla antes de entrar al apartamento como una loca maniática. —Y hola también a ti Patch.
—Pareces una loca y asustas a Patch. —Le señale a mi pequeño hamster que estaba hecho bolita en mi mano.
—Cariño mi actitud tiene un motivo y, ¡Es el más grande de todos!. —Ella volvió a gritar pero esta vez no solo Patch se asustó sino también yo.
—Ya basta Inés, cuéntamelo todo.
—Antes dame a Patch y sientate.
Inés me quitó a Patch de las manos y lo dejo en su pecera, después regresó y se sentó en la mesita frente a mi.
—Y bien.
—Nos aceptaron. —Dijo llena de emisión.
Su respuesta no era claro y yo no podía entenderle.
—No entiendo.
—F-u-i-m-o-s ¡¡Aceptadas en le revista en Estambul!!.
—¿Qué?... —Mi mente estaba en blanco y no podía asimilar lo que ella había dicho.
—¡Chica fuimos aceptadas en la revista y nos vamos a Estambul! —Inés se puso de pie y comenzó a brincar.
Segundos después salí de mi estado de shock e hice lo mismo.
—¡Nos vamos a Turquía!. —Mis palabras salían muy incrédulas y no lo podía creer.
—¡¡Si Josa, nos vamos a Turquía!!. —Ella me agarró de las manos y nos subimos al sofá a brincar.
Ese era uno de mis grandes sueños y lo compartía con Inés mi mejor amiga, hace un año habíamos planeado irnos a Turquía y para eso comenzamos a enviar nuestros currículums a varias revistas e editoriales, pero la meta que siempre teníamos era entrar a la madre de todas las revistas en Estambul y hace unos meses se nos presento la oportunidad y lo hicimos, pero jamás pensamos que seríamos aceptadas. Wow esto era un sueño hecho realidad.
—¡No lo puedo creer Inés!.
—Yo tampoco, esta tarde ví el correo y parecía que estaba soñando, revisa tu correo.
—¡Dios, esto es increíble! Y deja checo mi correo.
Abrí mi correo electrónico y en efecto, allí estaba el correo de aceptación.
—¿Sabes lo que significa esto?. —Le pregunté muy emocionada.
—Por supuesto. ¡Que nos vamos a Turquía!.
—Si también, pero dejaré el trabajo después de lo que pasó hoy y Ayaz no se saldrá con la suya.
—Si eso es verdad, mañana iremos y presentemos nuestra renuncia Josa.
—Pero antes hay que responder el correo.
—Pues házlo de inmediato.
Inés y yo respondimos el correo aceptando la oferta, el dueño de la revista nos pedía que estuviéramos allí de inmediato incluso nos daría una casa para instalarnos, así que tendríamos que estar en Estambul en menos de 2 semanas. Eso sería suficiente para arreglar todo.
Esa noche dormí como un bebé y soñé en numerosas ocasiones que estaba en Estambul y que mi vida era extraordinariamente increíble.
En la mañana me levanté un poco tarde pero aquien le importaba, hoy iría a la empresa y presentaría mi renuncia aunque me quedaría un par de días para dejarle mi trabajo bien organizado y entregarles lo atrasado a Elena y a Ben. Después hablaría con mi padre y madre para informarles de mi viaje.
Me vestí más casual de lo normal; unos shorts, una blusa sencilla, zapatos bajos y un chongo en la cabeza. Iba un poco tarde ya que tuve que esperar la segunda salida del metro, al llegar a la editorial todos se me quedaron mirando muy raros, seguí caminando e iba a entrar a la oficina de Ben pero Ayaz se cruzó en mi camino.
—No fuiste a mi casa, crees que te voy a perdonar la apuesta nada más porque te sientes decepcionada de ti misma. —Ayaz le dió un sorbo a su café y me hizo mala cara.
—1) No iré a tu casa nunca, antes muerta. 2) No estoy decepcionada de mi es más, estoy muy orgullosa de mi y 3) quédate con las ganas de humillarme porque eso jamás pasará.
Iba a seguir mi camino pero Ayaz se volvió a cruzar en mi camino.
—No tan fácil "pastelito", tú vas a cumplir con la apuesta te guste o no.
Me burle de él al escuchar semejante idiotez.
—Eso jamás lo verán tus ojos carita de sapo.
—Pues yo creo que sí, y empezarás trayendo mi café —Ayaz tomó mi mano y me entrego su taza de café. —Esta frío, recuerdas como me gusta.
—Y si no lo hago.
—Estoy seguro que lo harás, olvidas que soy tu jefe y me debes respeto o atente a las consecuencias.
Esa había sido la gota que derramó el vaso, le di una sonrisa de triunfo y la taza de café que tenía en la mano se la vacíe en la cabeza. Su cabello castaño se empapó de café, todos en el trabajo se acercaron y comentaban en voz no tan baja, y el rostro de Ayaz estaba como para una selfie.
—Renunció, —heché un vistazo y ví que todos estaban allí viéndonos. —¡Escucharon, yo renunció!.
—Pero que estás diciendo José.
Me di la vuelta y me encontré con Ben.
—Ben, yo acabo de renunciar.
—Estas loca, si es por lo de esa estúpida apuesta que hiciste con Ayaz yo creo que lo pueden arreglar entre ustedes 2 o es porque él te gano el puesto.
—Lo siento Ben pero mi decisión es irrevocable y no es por nada de eso.
—José ustedes son adultos, podrían dejar de comportarse como niños y podrías olvídarte de esa estúpida idea de renunciar
—No, nada me hará cambiar de opinión y me voy.
Ben iba a decir algo pero Ayaz lo interrumpió.
—Porqué no le dices el verdadero motivo, y que estás ardida porque demostré que soy mejor que tú niñita y que no eres capaz de cumplir con tu palabra y por eso huyes.
—¡Cállate Ayaz!.
—¡¡Basta a los 2!! —esta vez fue Elena quien nos se metió. —Es encerio que piensas hacer esto José.
—Si Elena y me gustaría hablar con los 2 si se puede.
—Yo también me uno a la charla Ben.
—Tu también Inés, —Ben bufó y nos señaló hacia su oficina. —Vamos.
Inés y yo les explicamos todo a Elena y a Ben, le dijimos que está oportunidad era un sueño que se hacía realidad y que por eso no lo podíamos dejar ir. Elena se mostró comprensiva aunque estaba un poco molesta y Ben nos deseo suerte en nuestra nueva vida, les ofrecimos seguir por un par de días con el trabajo pero se negaron y nos dejaron ir.
Salimos de la oficina con la frente en alto, jamás pensé que mi renuncia sería de esa manera pero que importaba si uno de mis grandes sueños se volvería realidad.
Nos despedimos de todos a excepción de Ayaz que me miraba como si me quisiese matar, le di una última sonrisa y nos marchamos.