—de acuerdo pero debes cambiarte de ropa—dijo sebas, —¡muchas gracias!—le dije, se que esta haciendo esto solo por mi, sebas me trajo ropa y después de cambiarme entre a verla, le tome la mano, vi mi mundo caerse, no puedo perder a mi hija, solo me dejaron estar unos pocos minutos, —vete ahora mismo—me dijo el jefe, —¡tu no me das órdenes!, no voy a dejar a mi hija—le respondi furiosa, no entendía porque estaba actuando de esa forma, —¡porque no entiendes!, debes irte, eres tu el objetivo de todo, pueden encontrarte—me dijo, —¿quien?, dime ya no me escondas más lo que está pasando, —lo siento, de verdad lo siento mucho, pero ellos no aprueban nuestra relación—me dijo, —¿ellos?, de que demonios estas hablando—grito enfurecida y tuve que calmarme o me echarían del hospital, —mi f

