Oliver Todo había salido según lo planeado, y hasta parecía mentira que algo que empezó como una ilusión se hubiera convertido en realidad. Aún no salgo de mi asombro. Habían pasado exactamente diez meses desde que logré que mi mamá y Theo comenzaran a salir, y ahora estaban a punto de casarse. Y digo "a punto" porque, literalmente, hoy se casan. Me observo en el espejo una vez más. Mi traje es igual al de mi padre; Theo se encargó de hacer una versión mini del suyo para mí. Por lo que ahora llevo una camisa blanca con un traje n***o y un moño a juego. Por mi parte, me negué a usar el chaleco, a pesar de que Theo insistió varias veces; no me sentía cómodo y no quería llevarlo. En mi defensa, ya con esto me parecía suficiente parecer un pingüino. — Ya estás listo, hijo —dijo Theo m

