Los tacones de aguja resuenan sobre el piso de mármol, con pasos firmes Amelia se acerca hasta el escritorio de la recepcionista, quien al ver a la elegante pelinegra, se pone de pie para darle una cordial bienvenida. —Buen día señorita Wilson — dice con anabilyla jóven. Amelia le sonríe y responde a su saludo — Buen día Mónica, ¿está muy ocupado? — investiga Amelia sobre la agenda de su amado Nikolas. Había decidido ir a verle el día de hoy, quería sorprender a su amado, por lo que aprovechó a Nuria y a Miranda quienes se ofrecieron a cuidar gustosas al pequeño Bruce, que ya tenía más de un mes de nacido, y era el bebé más hermoso y tierno del mundo. La maternidad era una hermosa etapa, pero muy demandante, Amelia y Nikolas cuidaban de su pequeño y este les robaba todas las energías, p

