Después de la sesión de autógrafos, Adam la esperaba en la puerta:
_ ¿Entonces vamos al restaurante donde trabaja la mamá de Jean y de ahí al parque?
_... Ella no está hoy, creo que será mejor que vayamos directo al parque.
Ella pensó rápido cuando él habló de ir al restaurante, porque sabía que ella trabajaba un poco de todo y no se extrañaría, pero se le había olvidado que había preguntado por Cris, cuando llegaron, pero Adam recuerda y dice:
_ ¿Cómo lo sabe? Me preguntaste por ella cuando llegamos.
_ Es que hoy ella es camarera en una fiesta, se suponía que yo iba a trabajar hoy, pero como tenía que venir aquí cancelé, así que llamaron a Cristina para que fuera en mi lugar, ella me llamó después de que hablamos de ella, y me informo, además de pedirme que vigile a Jean... aquí en la librería, porque pensó que terminarías distrayéndose, y tu no se iba a hacer cargo de él, pero dije que no preocupé porque yo me encargaría de los dos…
_ Ah entiendo… bueno vamos, luego directo al parque.
Al llegar al parque de atracciones:
_ ¿Vamos a la casa embrujada tío?
_ Vamos _ Adam dice cariñosamente.
_ Puedes irte, prefiero verlos desde aquí. _ Luna dice seriamente.
_ Tía, sé que tienes miedo, pero no tienes porque hacerlo, el tío Adam y yo te protegemos.
_ No te preocupes, no dejaré que pase nada. _ dice Adán sonriendo.
_ No, prefiero no ir, me quedo aquí, voy por un algodón de azúcar y nos encontramos a la salida, no le veo la gracia a estas casas embrujadas.
_ Vámonos entonces, los dos valientes.
Ella toma el algodón de azúcar y va a esperarlos a la salida.
Mientras tanto, en la entrada de la casa embrujada, un hombre vestido de mayordomo:
_ Buenas noches queridos invitados, hoy tenemos un reto, encontrar el muñeco perdido en el laberinto de la casa, como brindis por el ganador le daremos un cono.
_ ¿Intentamos encontrar, tío Adam?
_ Claro si no te asustas mucho.
Adentro, el niño se divierte, se asusta, pero como le gusta ver películas de terror, termina por no tener tanto miedo, en el camino, buscan al muñeco en las habitaciones, Jean lo encuentra en medio de un montón. . . . de calaveras, un muñeco con un cono en la mano:
_ Tío, encontré
_ ¡Vaya! que bien! Lástima que Luna no vino con nosotros.
_ Tío, ella tiene miedo, fuimos dos veces, en la casa embrujada, se quedó tres noches sin poder cerrar los ojos, también le tiene miedo a la oscuridad.
_ ¿Cómo sabes que estaba despierto?
_ Eh... eh... es que ella se quedó conmigo, como tú, cuidándome para que mi madre pueda trabajar.
_ Yo entendí.
Cuando se fueron, Luna los estaba esperando, los dos llegaron emocionados:
_ Vamos al cono que ganamos, ¿Luna viene con nosotros?
_ Seguro.
_ Voy a querer un cono de chocolate tío.
_ ¿Y la señora?
_ No hace falta que me traigas un cucurucho, yo me conformo con algodón de azúcar.
_ Bueno, entonces me voy a comprar una de vainilla.
Toman el cono y mientras beben, Adam le comenta a Luna:
_ Escuché que le tienes miedo a la casa embrujada, ¿por qué la evitas?
_ No, no tengo miedo, solo me aburre pagar por tener miedo.
_ Lo sé... _ dice Adam fingiendo creer.
_¿Qué? ¿Crees que estoy mintiendo?
_ Sí, ¿sabías que mentir es feo y Dios castiga? - dice Adam en tono de broma.
Jean se sintió presionada, porque estaba, mintiendo juntamente con su madre, y le gustaba tanto Adam, que pensó en decirle toda la verdad, pero no quería ver a su madre triste, así que soltó la mano de Adam y salió corriendo y llorando, en el camino se le escapa el cono que cae al suelo:
_ Jean... ¿¡adónde vas!? _ Adam corrió para tratar de alcanzarlo.
_ ¡Hijo! no hagas eso, ven aquí _ Luna corre y logra alcanzar al pequeño entre la multitud, solo que Adam la había escuchado y se quedó paralizado por un minuto.
Cuando Luna atrapa a Jean:
_ Hijo, no hagas eso. la luna te abraza
_ Mamá, ya no quiero mentirle al tío Adam, él es bueno conmigo, y el Padre Celestial castiga la mentira, ¿no me lo has dicho varias veces?
_ Sí hijo, pero el tío Adam se enfadará conmigo.
_ No mamá, es buena persona.
_ Hagámoslo así, no digas nada, si no lo dices no estarás mintiendo, te dejo con el tío Adam, y te veo en casa, ¿ok?
_ Ok, pero ¿y si me preguntas por qué estaba así?
_ No digas nada, cuando llego a casa hablo con él.
_ Está bien.
Adam los alcanzó en este punto:
_ ¡Ufá! Gracias a Dios lo tienes, pero ¿a qué te referías con llamarlo hijo?
_ Fue... instintivo... porque es mi afiliado, y lo tengo como hijo.
_ Entiendo, este chico también me gusta como hijo, si pudiera sería mío...
En ese momento Luna se emociona, pero trata de no demostrarlo:
_ Tío quiero irme a casa. _ Jean dice entre lágrimas.
_ ¿Qué pasó Jean? ¿Te lastimaste? _ Adam pregunta preocupado.
_ No...
_ ¿No te diviertes?
_ Sí, pero es... Solo quiero irme a casa. _ dice Jean, todavía llorando
_ Ve a ver que extraña a su madre. _ dice Luna.
_ Vamos Luna yo te llevo.
_ No hace falta, voy en taxi, no vamos en la misma dirección.
_ Está bien, pero esperaré el taxi contigo. _ dice Adam tomando a Jean en su regazo.
Luna asiente, mientras llama a un taxi de la aplicación, cuando llega se despide de los dos y se va, Adam lleva a Jean a su casa, el chico se ducha y se va a dormir sin hablar con Adam.
Cristina va al restaurante y se cambia, dejando el disfraz de Luna en su casillero, y regresa a casa:
_ ¡Buenas noches, Adam! ¿Como fue el paseo? _ pregunta tratando de disimular
_ Estoy preocupada, salimos a caminar con Luna, pero Jean se molestó y llegamos temprano.
_ No te preocupes, es cosa de niños.
_ Pero me preocupo, porque no quiso hablarme el resto de la noche y se fue a dormir llorando. No me gusta verlo así, me gusta mucho y me rompe el corazón, deberías hablar con él, no entiendo por qué no quiere hablar conmigo de repente, podría No encontrar lo que le molestaba. Adam dice preocupado.
Hablaré con él mañana. Es tarde y lo mejor es dejarlo dormir.
_ Pues ve a darte una ducha y cámbiate, te voy a hacer una leche caliente para que te duermas, y me voy.
Por un segundo Cristina piensa en revelar todo, pero en el último segundo se da por vencida, recordando la pesadilla que tuvo:
_ Adam, yo...
_ Sí, dime... _ dice mirándola con una mirada dulce, pero aún preocupado por Jean.
_ No... nada... solo quería agradecerte el cuidado y cariño que le tienes a mi pequeño, no quiero molestarlo más, así que a partir de mañana llamaré a una niñera para que se quede con él hasta que vuelva Luciana... y creo que es mejor que no lo vea más.
_ Pero... pero ¿por qué? ¿Hice algo mal? - dice Adam preocupado, y casi llorando.
Cristina no podía creer lo que estaba viendo, un hombre, sensibilizado, porque lo estaba tomando de un chico que ni siquiera era de su sangre, pero tenía que hacerlo, porque veía a ese chico suyo, y a ese hombre sensible y amable. , se estaba encariñando mucho el uno con el otro, y Adam estaba enamorado de Luna, que era solo el personaje que ella escribió, no ella real:
_ No Adam... Jean le gusta mucho usted, y solamente somos amigos, no quiero que él confunda las cosas, es mejor así. Y otra que te gusta Luna, y el chico sabe como es, un día puede pensar que tenemos que estar juntos, y eso no va a pasar...
_ Por favor no hagas eso, tu chico es inteligente, sabe que solo somos amigos. Él no intentará juntarnos, y además de que Luna sea su madrina, yo puedo ser su padrino.
_ Adam es mejor así, sufrirá menos.
_ Cristina, me gusta mucho Jean, y no me importa si quiere llamarme, padre será un honor, no me alejes de él, por favor, incluso estaba planeando llevarlos, para conocer a mis padres, aman a los niños.
_ ¡No! pueden pensar que estamos juntos, y yo no quiero eso, mi vida ya está muy confusa, no quiero más confusión. De hecho, estoy pensando incluso en volver a Brasil el próximo año.
_ Está bien, eres su madre, aunque me entristece mucho saber que te lo quieres llevar, ya sabes lo que es mejor para él, ve a darte una ducha, te haré un poco de leche caliente... tal vez sea la última vez que hago esto por ti. _ dice Adam, abatido.
Cristina va al baño a ducharse y llora en silencio, porque esas palabras suyas la emocionaron, y le dolió el corazón, se dio cuenta de que estaba enamorada de él, y se preguntó qué diría y haría si supiera que lo estaba. mintiéndole. Cuando salió de la ducha, Adam ya se había ido y dejó su leche caliente en la mesa de la sala, y había una nota con algunas marcas de lágrimas:
"¡Buenas noches! Soñar con ángeles. Gracias por dejarme cuidar de su hijo y sentir lo que es tener un hijo, aunque solo haya sido por unos días. No me arrepiento y lo haría todo de nuevo.”
Eso la emocionó aún más, las lágrimas brotaron de sus ojos, él era tan dulce, no quería enamorarse, pero en esos pocos días había entrado en su corazón, y ahora se dio cuenta de lo importante que se había vuelto para ella, no solamente a su hijo. Decidió llamarlo, como Luna, pero primero configuró su celular para que no le apareciera su número:
_ ¡Hola! ¡Buenas noches! _ dice Cristina
_¡Buenas noches! ¿Quien habla? -_ Contesta Adam, su voz ronca y somnolienta.
_ Soy yo... Luna... necesitaba hablar contigo... Creo que sé por qué Jean estaba molesto.
_ ¡Luna!... ¿por qué estaba molesto?
_ Es mi identidad, él sabe quién soy… es que cuando hablaste de mentir, se metió con él, porque le gustas mucho… y quería hablar de quién soy, pero también sabe eso cuando prometes algo, no puedes volver atrás... y él me prometió que no le diría a nadie sobre mi verdadera identidad.
_ A mí también me gusta mucho... y no entiendo... por qué ocultas tu identidad...
_ Ya sufrí mucho... y el hombre que me quitó la pureza me echó como a una prostituta.
_ Pero no haré eso... Soy diferente, te quiero a mi lado de por vida, ven aquí a mi apartamento, para que hablemos cara a cara, quiero hablar mirándote a los ojos, y yo quiero que mires en el mío y veas que soy sincero, y que hablo con todo mi corazón.
Luna (Cristina) se queda en silencio, y por unos segundos escucha a Adam respirar en la línea, con el corazón en un puño, incluso piensa en ir y decirle toda la verdad, pero en el último momento se acobarda y responde:
_Él dijo lo mismo, después de tres años juntos, me quedé embarazada de él, porque nunca tuve otro, me dijo nombres horribles, dijo que el niño no era suyo, y que debería abortar o ir tras el padre de verdad, que no seria el padre de mi bebe..._ en ese momento Cristina se da cuenta que habia dicho demasiado en el calor de la emocion, se daria cuenta de quien era ella.
_ ¡¿De qué hablas, tú, estás embarazada?!
_ No... Me dejé llevar por la emoción y dije demasiado... Lo que pasa, es que además de haberme hecho mucho daño con los hombres... Fui muy humillada, herida, despreciada... Puedo parecer fuerte, pero yo soy débil...
_ Puedo ayudarte a ser fuerte... Asumo al bebé como mío, te asumo a ti, solo dame una oportunidad, y conóceme mejor.
_ No estas enamorada de mi, sino de un espejismo, crees que soy una persona, pero solo soy otro personaje creado por mi, a veces me pierdo en el personaje que creé, a veces me mezclo con ella, pero ella en realidad no soy yo, por eso te alejo, porque no quiero lastimarte a ti ni a mi mismo... Yo estoy... creo que estoy... bueno no haca falta, estoy todos los días con usted, y no me ves, ¿cómo puedo creer que me amas de verdad?
_ ¡¿Como asi?! Además de ser escritora en la editorial, ¿trabajas en el mismo edificio?
_ Ya ves, como no me ves, tienes ojos para el personaje que soy, estás enamorada del espejismo, no del verdadero yo, como te gusta el pequeño Jean y dices que querías tenerlo como tu hijo , y si te digo que no podré darte hijos... que nunca sentirás la emoción de ser padre? ¿Todavía te quedarías conmigo? - dice con un tono áspero en su voz.
_ ¡¿No estabas hablando de un bebé hace un momento?! _ dice Adam confundido.
_ Digamos que aborté a este bebé y me dejó infértil. _ Luna dice furiosa.
_ No harías eso, no pareces ese tipo de persona.
_ ¿Y si yo soy esa persona? Solo responde, lo que te pregunté, ¿todavía te quedarías conmigo?
_ Por supuesto que aún podríamos sentir la emoción de tener hijos, podríamos adoptar tantos niños como quisieras, y tratarlos como si fueran de nuestra propia sangre, los amaríamos y mimaríamos mucho. _ dice dulcemente
_ Pero no serían de nuestra sangre.
_ ¿Qué es la sangre cuando se tiene amor? No importa si serian de nuestra sangre o no, lo que me importa es tenerla a mi lado y hacerla feliz, claro que yo también quiero ser padre, más aún después de conocer al pequeño Jean, pero no me importa si es de mi sangre o no, tengo al pequeño Jean como hijo, si quisiera llamarme padre no me importaría, pero tiene a su madre, sería un poco raro, porque los niños tienen en su cabezas que los padres tienen que estar juntos... y tal vez él trataría de conectarse con su madre... lo cual no sería agradable...
_ ...ya ves, te enamoraste del chico y no ves a su madre, ella también es muy hermosa. ¿Tú no crees?
_ Ella no es mi tipo, a pesar de ser linda e inteligente, a veces parece no tener sensibilidad, porque nunca tienen tiempo para su hijo, ella vive trabajando, y ni siquiera sabe lo sensible que es su hijo, hoy llegó y trata con indiferencia la situación que pasamos en el parque de diversiones y hasta quiere alejarme de él... Y otra yo solo tengo ojos para ti, porque quieres que yo vea a Cristina, como mujer, ella es solo una amiga, que veo como una hermana.
_ ... tal vez ella quiere alejarte porque no quiere ver a su hijo herido, y tal vez no tiene tiempo, porque está sola para cuidarlo... y tal vez siente algo usted y te quiere alejar porque sabe que estás enamorado de un espejismo, y no ve el oasis... Bueno, mejor terminemos aquí esta conversación, tenía algo que decirte, pero creo que me equivoqué contigo... perdon por molestarte a esta hora buenas noches.
_ ¡Por favor, no cuelgues! I...
Adam dice muy tarde, porque Luna (Cristina), colgó, él fue durmió pensando en lo que había dicho ella:
_Dijo que está cerca de mí... que yo solo veo el espejismo... ¿es Cristina? Dijo que Cristina podría sentir algo por mí, pero ¿por qué no dice nada? No, no puede ser Cristina, porque es más sensible y hermosa que Cristina, y es diferente, aunque es dura, en los libros demuestra lo sensible que es. No, no puede ser Cristina, debe ser alguien del edificio donde trabajo... Intentaré averiguarlo mañana.
Mientras tanto en el apartamento, Cristina se lamenta:
_ Casi digo que lo amo, y que yo Cristina soy Luna, no puede ser posible, él no me ve, me ve como una hermana, solo tienen ojos para Luna, casi digo la verdad, me estoy volviendo loca, prometí que nunca me volvería a enamorar, además tengo que pensar en Jean, él no necesita a este tipo, arreglaré las cosas y creo que en cuanto vuelva Luciana, yo definitivamente regresaré a Brasil, será mejor que quedarme aquí nadando contra la corriente, allí tendré más apoyo de mi familia y puedo tratar de encontrar algo más permanente, para tener tiempo para Jean, él tiene razón, yo solamente he pensado en trabajar.
Mientras tanto, Adam abre el libro, para ver la dedicatoria que había escrito Luna, cuando ve unas letras marcadas, y decide juntar las letras, cuando lee:
"Estoy a tu lado todos los días y no me ves, admiro tu sonrisa todos los días, pero no ves mis lágrimas, te amo como a mí mismo, pero solo ves el espejismo, el oasis está más cerca que te imaginas, mírame como soy de verdad, sin máscaras, sin mentiras, mi perfume es único en la isla, sigue mi fragancia y sabrás quién soy…”.