La situación era tensa y un tanto ambigua, por un lado estaba la preocupación real de que al patriarca Holt le ocurriera algo; por el otro la certeza de que en realidad esta era otra de sus artimañas. Y las dudas comenzaron a aclararse para los dos Holt cuando entraron a la habitación y vieron a la flamante novia sin novio sentada en la orilla de la cama sosteniendo la mano de Honorato y palmeándola con fingido cariño y preocupación. El semblante de Viggo se oscureció en el acto y la temperatura en la habitación pareció descender a grados bajo cero. Ana sintió un escalofríos de terror recorrer su columna vertebral y es que cuando quería ese hombre era tenebroso. _ Pensé que estabas desahuciado, pero veo que estas radiante _ dijo el hombre apuesto lleno de ira _ veo que estás…bien _ en su

