El silencio es incómodo y mi campo de visión solo es oscuridad, hay dudas y un rompecabezas sin armar en mi mente, mientras los minutos pasan, esto se vuelve sufrible. Ahogo un jadeo, mordiendo mis labios con fuerza y me aferro a la sábana, cerrando mis ojos, queriendo más resistencia para mi débil umbral de dolor. Decido erguirme sobre la cama, tanteando la orilla de esta, los dedos de mis manos se encuentran helado y mi aliento se ha vuelto endeble, el vacío que siento me hace saber que esto es real, no se trata de un sueño. En toda la oscuridad en la que estoy sumergido, una tenue luz alumbra a mi lado, mi celular vibra y lo cojo. El brillo de la pantalla me daña la vista por unos segundos, obligándome a entrecerrar los ojos, el texto que Robin ha mandado me importa tan poco que

