Vuelvo a llamar a la puerta y golpeteo mi frente contra esta varias veces seguidas. De un momento a otro, se abre y me sujeto con el marco para evitar que me vaya de boca. Me irgo por completo y miro a la ojiazul. —Riot —dice sorprenda. —Hey —saludo y mis labios se vuelven una firme línea. —¿Qué te ocurre? Te vas a lastimar —me reprende preocupada—. Te ha quedado roja la frente. Planeé demasiadas veces esto para que no saliese mal, sin embargo, al parecer todo se ve estropeado porque me quedo estático, en silencio y con la mente en blanco sin saber cómo continuar. Sus ojos están sobre mí llegando al grado de incomodarme. Ella me conoce tan bien que ya sabe cómo me encuentro. Paso saliva con dificultad y dejo salir un suspiro tembloroso de entre mis labios. «Vamos, vamos», m

