Oculto el cabello que sobresale debajo del gorro de lana y observo por el reflejo a mamá entrar a la cocina. No me ha dirigido la palabra en toda la mañana, solo la he escuchado discutir con Darell y reprender a Sasha por no dejarse peinar para ir al colegio. Observo mis ojeras y elevo mi ceja izquierda, entreteniéndome por un momento en la manera en la que mi piercing se mueve. Suelto un suspiro, empañando el espejo, dibujo una seña obscena y me río por lo bajo. La mujer regresa a la sala, cogiendo una carpeta de la mesa. Me giro para verle. —Voy a salir —le aviso. Ella alza su mirada y asiente—. Regresaré mas tarde. —Cuídate —se limita a decir. Quiero acercarme y darle un beso en la frente como es de costumbre hacerlo. Sin embargo, antes de decidir, ya he comenzado a camina

