Me quejo, alejándome un poco, la enfermera me reprende con la mirada y pasa de nuevo el algodón sobre mi labio, molesta e irritada. Hey, no la culpo, yo también estaría así, si mi real trabajo aquí fuera atender alguna emergencia y no curar adolescentes que han tenido una pelea tan estúpida... ¡Oh, error! No fue para nada estúpida, ese gran idiota ha ofendido a una mujer, de donde fueras o vinieras, eso es considerado violencia. Violencia verbal. —Listo —avisa la mujer, echando el algodón y algunospedazos de cinta al cesto de basura —. Toma la pastilla que está sobre elescritorio y, si el dolor persiste, puedes tomarte la otra. —Gracias. Es lo único que sale de mi boca, me bajo de la camilla y obedezco la orden que me ha dado. Salgo de enfermería y en el pasillo me encuentro

