La semana transcurrió rápido. Aunque para Rose fue una eternidad. Aunque ella por dentro quería irse, también deseaba quedarse con Jared pero él le insistió en que llegaría a donde ella estuviera. La noche antes de su despedida, él le aseguró que más pronto que tarde estarían juntos de nuevo. Estuvieron juntos esa noche, por supuesto. No podían despedirse de otra forma. Orgasmos, gemidos, gritos desesperados, eran las características de sus encuentros pasionales, de sus juegos sexuales. Porque sí, todo comenzó como un juego de amantes en el que ambos se enamoraron sin planificarlo. Él la llevó al aeropuerto a la mañana siguiente. Sus ojos estaban empañados por las lágrimas ? . No quería despedirse de ella, no la podía dejar ir aunque sabía que sabía que era lo mejor. Al fin y al cabo

