Así pasaron varias noches más. No se cansaban en lo absoluto. Ya los vecinos no se sorprendían de escucharlos gritar. Ellos sabían satisfacer sus necesidades sexuales y no les avergonzaba en lo absoluto que les escucharan. Hace rato que perdieron el pudor y no les importaba nada. Y uno de esos días en que menos lo esperaba, Rose recibió lo que tanto esperó. Su carta de la NYU llegó. Fue el día 30 de diciembre. Rose estaba revisando las estadísticas de la última campaña de la agencia para enviarle el informe a Jared. Allí, en la empresa él era su jefe y ella sabía cuánto le excitaba a Jared escucharla llamarle así. Rose recibió una alerta de correo electrónico y cuando vio el remitente, sus ojos se abrieron en sorpresa. Por desgracia estaba en la oficina, no podia gritar. Revisó el corr

