La estuvo protegiendo todo el tiempo. Bianca no dejaba de pensar que era por el bebé, no por ella. Estaba bien cubierta con la mascarilla, el chaleco de seguridad, guantes e incluso los lentes. Nath la tenía sujeta de la cintura mientras caminaban por la zona de la fábrica y a ella le gustaba sentir su toque. No era para nada el hombre que había pensado que sería cuando supiera de su embarazo. Al no soportarlo se soltó de sus brazos y dejó de fantasear con la posibilidad de que ambos pudieran estar juntos. Él no volvería a abrazarla y menos a besarla, no como en Nueva York. Continuaron su recorrido, y Bianca encontró que le gustaba mucho el trabajo de Nathaniel y como era tan buen jefe con sus empleados. Eran respetuosos con él, lo saludaban con una deferencia digna de un político, pe

