PRESENTE Nathaniel se despertó y notó el cuerpo pesado, sus músculos ya no estaban tensos y estaba relajado. Era una sensación poco habitual. Respiró profundamente y aspiró un perfume femenino, lo que lo hizo despertar del todo. Abrió los ojos por completo y vio a Celeste dormir en su cama profundamente y sonrió. Era una chica preciosa con su cabello en ondas, castaño y corto. Su cuerpo dejó de sentirse pesado y pasó a la excitación absoluta. Lo asaltaron una serie de imágenes eróticas una tras otra. Pechos firmes, muslos pálidos, piel nívea y perfecta. Su lengua saboreando la dulce esencia de ella, la sensación de sus músculos cuando estuvo dentro de ella. Virgen. Y ahora suya. El sol entraba por la ventana y al ver la hora en su reloj se dio cuenta que había pasado toda la noche a

