Lina estaba histérica, nunca había odiado tanto a alguien cómo a su hermana, esa segundona nunca debió existir, por eso ella iba a acabar con ella de una vez por todas. Tenía un plan en mente y lo iba a poner en práctica, agarró su celular y llamó a la única persona en la que podía confiar y la que era su amante. —Lina, hasta que al fin me llamas, ¿qué ha pasado? —Todo ha sido una mierda Jorge, necesito tu ayuda. —¿Para qué soy bueno? —Necesito destruir a mi querida hermana, y después desaparecerla del mapa. Jorge por unos momentos lo pensó, no por consideración, porque había hecho cosas mucho peores, pero no quería que algo saliera mal y él ir a la cárcel. —¿Qué es lo que tienes en mente? —Contestó aún pensativo — todo depende del plan que tengas para que te ayude, porque no quier

