—Me haces el hombre más feliz del mundo. —Gael la levantó y dio vueltas con ella alrededor de la sala, luego la bajó lentamente y la besó. Su beso era cariñoso, lleno de amor, un beso que poco a poco empezó a subir de temperatura, muy despacio la ropa de ambos empezó a desaparecer, dejando a ambos completamente desnudos, Gael sabía que estaban solos, por eso no le importó desnudar a su futura esposa, la acostó encima de los pétalos y fue una sensación agradable para Lía. Gael la besaba lento, quería demostrarle cuanto le amaba, besaba sus pechos con ansias, uno lo chupa y mordía suavemente el pezón, mientras que al otro lo atendía con la mano, y lo pellizcaba con dos de sus dedos. Lía sentía que con sólo la boca de Gael podía hacerla venir, lo hacía demasiado bien. —Gael... —Shh, des

