Un mes después de todo aquel tormento, me encuentro haciendo lo impensable para muchos. Peter no me ha buscado para regresar conmigo, solo ha venido a ver a su hijo de vez en cuando. Yo simplemente estaba tratando de reponerme ante los golpes de la vida y estaba muy decidida a hacerlo, ya Peter formaría parte de mi pasado. Mientras me sirvo una taza de café, tocan la puerta de mi departamento, al abrir era Austin, quien tenía un ramo de flores rojas para mi. —Buenos días amor— Dijo Austin al entregarme el Ramos de flores. —Buenos días, ¿Como amaneciste?— Le pregunté mientras tomaba las flores y las ponía en una jarra con agua. —Muy bien amor, ¿Y tú?— Preguntó Austin mientras daba un beso tierno a mis labios. —También dormí bien, ¡gracias!, ¿Que te trae tan temprano por aquí?. —Buen

