CANTO XIII Llegamos de la escala hasta la cima donde otra vez el monte se replega, y donde el alma mala se sublima. A otra cornisa en cerco allí se llega, a manera que lo era la pasada, pero en arco menor se cierra y plega. De imágenes y señas despojada, con lívido color aparecía de dura roca el largo de la estrada. «Si esperamos aquí que llegue un guía», reflexionó el poeta, «ciertamente muy tarde encontraremos nuestra vía.» Miró al sol en seguida fijamente, giró del diestro lado haciendo centro, y a la izquierda volvióse prontamente. «¡Oh, dulce luz, en que confiado entro, que a los nuevos caminos nos induces», exclamó, «y bien guías aquí adentro! »¡Tú calientas el mundo, sobre él luces, y si causa contraria no nos tienta, con tus rayos por siempre nos conduces!» C

