Era Simón. Ahora soy Veneno. Media hora más tarde me sentía pésimo. La forma de mamá no es mi forma. Hace lo que puede, es cierto. Pero se había ido al carajo con lo de que como porque no hablo. Aunque sea cierto en cada letra y espacio. Son las cosas que no le decís a tu hija. Por lo menos no así. Y son las cosas que ella insiste decirme a mí. Pasaron diez minutos de nuestra discusión feroz, que se prolongó entre Aitana y ella una vez que encerré en mi cuarto. Escuché que mi mamá se iba. Arrancó el auto casi arando la puerta de casa. Ella también tiene su carácter. Me cambié porque no me soportaba un minuto más el uniforme. Jean, camisa de jean, y me volví a tirar en la cama. Y así me quedé hasta que Aitana me mandó un mensaje: Dale, ya está, bajá. Asomé mi cabeza virulenta po

