Segundo día. Segundo mensaje de Simón. Un reloj de Arena. Abajo: Waiting. Día 2. Me hizo sonreír otra vez. Lo vi y no le dije nada a Rosario porque si le había parecido tan injusto lo que me había dicho, eso iba hacer que se lo cruzara de por vida. Cuánta energía y creatividad que tenía de repente Simón para mí. Meindignahalaga. Todo junto. No le contesté. Dulce de leche repostero Simón. Y de León, nada. Cuando Rosario se fue y me puse con las cosas del colegio miré trescientas veces el wasap de León, nunca lo enganché en línea. Tampoco tiene la hora como para ver cuándo fue la última vez que se conectó. Y si ya no le había escrito antes, no le podía escribir ahora. Y no le escribí. De repente todo lo que parecía expandido volvió a ser como antes. Estas últimas semanas h

