La traición del traidor ― ¡Yo conduciré su coche! ―gritó Ethan a los dos sujetos de n***o que montaban guardia cada uno al lado del vehículo del color n***o que se encontraba en los dos extremos de ese perímetro que nos rodeaba en aquel trozo de autopista que parecía haber excluido plenamente la entrada a cualquier otro vehículo de manera temporal. ― ¿De qué demonios estás hablando? ―le increpó Ana sin alcanzar a comprender cuando Ethan comenzó a abrir la puerta sin esperar a que ella siquiera pudiese moverse de su lugar. Ethan sacó el seguro y abrió la puerta y sin esperar a nada y ante la mirada atónita de Ana, comenzó a desabrocharle el cinturón. ―Ana, por lo que más quieras, coopera por favor―Ana no estaba para nada de humor con todo aquello, pero de repente había visto ese cambio

