La música y las luces iluminaban los cuerpos de Leane con Elena que bailaban en la zona VIP de la discoteca, nadie se atrevía a acercarse debido a los guardaespaldas que las custodiaban. —Ya es muy tarde —Elena miró el reloj —creo que ha llegado la hora de irnos, estoy muerta de cansancio. —Está bien, vamos. Ellas salieron a la una de la madrugada de la discoteca, cuando llegaron al hotel y fueron al cuarto de Leane se encontraron con la sorpresa que sus maridos junto con Victoria estaban dormidos en la amplia cama. —¿Vamos por una copa? —Leane sugirió moviendo sus cejas de manera traviesa —el bar se encuentra abierto y va a cerrar a las tres de la mañana. Bastó que Elena moviera su cabeza para que Leane la siguiera, llegaron al bar y pidieron un whisky. Mientras esperaban sus tragos,

