Jade mantiene su voz firme y no pierde el contacto visual, en su mirada hay sed de venganza y está noche tendrá su oportunidad, se trataba del hombre que la había enviado a la carcel, ese que se aprovechó de su estado vulnerable y la utilizó.. —No te pareces en nada a la Jade Blackwood que conocí... ¿Quien carajos te envío y que es lo que quieres? no estoy para jueguecitos. — Responde incrédulo. — Nadie está jugando cariño. — insistió y me molesta oírle decir esa última palabra. Aunque se que es sarcasmo me enoja. — ¿No reconoces mi voz? Claro, es que tienes quince años sin oírla, supongo que ya la olvidaste. Traga grueso y se queda inmóvil mirándola de pies a cabeza, hasta que se da cuenta que se trata de ella. Por mi parte aproveché su distracción para hacerle seña a las cinco c

