15. Pensar

1522 Palabras
Sentí las miradas sobre nosotros, pero eso no importaba ella estaba en los brazos de Sebastián como una niña dormida, no entendía lo que pasaba, pero Eduardo se acercó y me miro, su preocupación era mucha, negué con la cabeza y el solo se alejó. El me dio las llaves del carro me adelante corriendo, al abrir la puerta del auto entro con ella en brazos – vamos al hospital– mis nervios eran peores que los suyos – ¿estás seguro que ya puedo conducir? – volteo sus ojos de su hermana – confió en ti – su voz sonaba diferente, no sabía si era porque tenía prisa, pero sentí calidez en sus palabras, sé que no debería pensar de esa forma, pero creo que me empieza a gustar. Eran las cuatro de la tarde cuando vi a sus padres entrar, preguntaron por ella y nombraron al doctor Fuentes, me pregunto quién será como para pedirlo específicamente, Sebastián se levantó de su silla y fue con la señora Rebeca sus gritos resonaron por todo el cuarto – ¡Fue ese idiota madre! ¡por culpa de él vuelve a este hospital! – su madre lo abrazo y el solo lloro, en ese momento salió el doctor diciendo que el golpe que había tenido en la cabeza no era tan grave, resulta que cuando Alicia se desmayó Sebastián estaba lejos de ella y no alcanzo a levantarla a tiempo, no sabia que estaba pasando, pero entendí que todo era culpa de el. Sali del hospital me sentía mal solo de pensar que lo había ayudado a hacerle daño, en ese momento lo veo pasar por enfrente de mi – Eduardo – me miro y entre sus manos traía las mochilas de nosotros ya que por todo el ajetreo las habíamos olvidado. – Supe que se golpeo la cabeza – dijo con sus ojos casi al llanto. – Nos dijeron que iba a estar bien – dije con mucha indiferencia –¿Qué pasa? – estiro sus manos para darme mi mochila y la tome – Me juraste que nunca le harías daño – sus ojos se avergonzaron, pero yo quería entender – ¿cuál es la razón real por la que te acercaste a mí? Realmente no te conozco, que estúpida soy realmente pensé que la querías – se alejó de mí en busca de la puerta, trate de impedir que pasara, pero no lo logre. Sali corriendo detrás de el, mire los ojos de sus padres y hermano dirigirse a el – ¡¿Qué demonios haces aquí?! – la señora Rebeca solo lo abrazo – Madre como puedes hacer esto, el siempre hace esto, se va y vuelve a su antojo, la deja sola y siempre termina en el hospital por su culpa, no permitiré que le vuelva hacer daño – en ese momento sus palabras resonaron en mi cabeza se va y vuelve… … la deja sola, y recordé las palabras que me dijo el día que lo vi saliendo de la escuela… – yo siempre la he amado solo que su hermano siempre la cuida de más – su rostro era brillante y tenía una sonrisa la cual no pasaba desapercibida – ellos están en el mismo salón por eso, él nunca le quita la vista de encima –. – ¿Pero no le harás daño? – sus manos temblaban – Te juro que nunca le are daño, te lo juro por mi vida – dijo con sus ojos brillantes, …y que equivocada estaba al creerle, ella en una cama de hospital y yo con la culpa de mi vida. El doctor salió avisar a sus padres que ella había despertado – ¿puedo entrar a verla? – dijo Eduardo a sus padres, su madre ya había dicho que si, pero el señor Francisco le dijo que no podía, Sebastián sonrió al saber lo que había decidido su padre, el me entrego su mochila y salió, sentí como decayó su ánimo, me mire en sus zapatos, si yo decía que por mi culpa todo esto había pasado probablemente no me dejarían hablar con ella, me senté con su mochila en las manos y la abrí, mire un pequeño libro en el cual siempre la veía escribiendo, las cosas que nunca podré hacer tenía como título, la abrí y me di cuenta que era su diario, lo tenía desde 2010, siete años con un mismo diario, debe tener muchos secretos. Sus padres me dejaron entrar a verla su rostro estaba pálido – ¿Caro que pasa? Todos están raros y no entiendo nada– mi vista callo al suelo cuando dijo que había visto a alguien que pensó que estaba muerto, estaba hablando de Eduardo. – ¿Recuerdas que te dije que teníamos que hablar? –me miro a los ojos – ¿ya me vas a contar? – – Cuando lleguemos a casa vas a saber todo –eso era lo más raro que me había dicho ya que yo nunca había estado en su casa, ella siempre ponía escusas y prefería ir a la mía. Al salir del cuarto – ¿Qué te dijo? ¿Cómo está? – me pregunto Sebastián – me dijo que tenía algo que decirme, pero me dijo que llegando a casa me explicaría – sus ojos me vieron extrañados – ella nunca te había invitado – Tardamos 3 horas en salir del hospital, el doctor que habían pedido salió de la cuidad y los tuvo que atender alguien más, salimos los tres juntos y nos subimos al carro de Sebastián, mientras la señora rebeca y el señor Francisco se fueron juntos ya que tenían que pasar por los hermanos pequeños de Alicia, al llegar a su casa me quede impactada ya que Alicia siempre decía odiar su casa y no entendía el por que tenia un linda entrada la cual daba directamente con la cochera para dos carros, tenia tres plantas las cuales estaban divididas por voladizos, era totalmente diferente a como me la había imaginado. –Siempre dijiste que no te gustaba esta casa ¿sigues pensando lo mismo? – pregunto Sebastián cuando volteo a ver a Alicia, ella solo miro la casa y brillaron los ojos, – ¿es enserio pudieron hacerlo realidad? – dijo pero no entendía la razón de su cambio de actitud asi la casa, –consultaron con un ingeniero estructural y dijo que era posible si había vigas en es de castillos – – ¿Entonces tuvieron que hacer una casa de cero solo para hacer realidad un dibujo? – dijo con cara de enojo – Sabes que papá lo haría con tal de que su hija estuviera conforme con donde vivía, pero todo este tiempo solo dijiste que la casa era horrible que eso era un riesgo para todos – entendía la conversación superficialmente, ellos habían hecho una casa a partir de un dibujo. – Sabes que estaba mejor la casa de la playa, era espectacular, ¿Qué paso con ella? –la cara de Sebastián había cambiado, sin duda tenia que conocer la casa en la playa – Eso te lo tienen que explicar los señores – dijo bajándose del carro. Entramos a la casa, la forma de mirar de Alicia, era como si entrara por primera vez todo le gustaba sobre todo la cocina dijo que era espectacular, subimos a la segunda planta entramos a su cuarto era de cuatro metros cuadrados con una puerta en la frente, su cama estaba acomodada y había unas cajas en el piso las cuales indicaban que había estado buscando algo, recogió lo del piso y lo puso al lado de un enorme ropero, por arriba de el había muchas cajas de zapatos separadas por colores, tenia infinidad de posibilidades y siempre tenia lo mismo puesto deje de entender que tenia en la cabeza, con esto dejaría en ridículo a Sofia, – ¿pasa algo Alondra?– mire su rostro para saber que era real todo lo que había aqui – ¿las cajas de arriba están completas? – no quería sonar tan entrometida pero me comía la curiosidad, no era que fueran caros por las cajas en las que estaban guardados en caso de que estuvieran completas, – la verdad no se ¿quieres verlos? – asentí con la cabeza jale una silla que tenia – ¿Qué haces? como te vas a subir en una silla, los golpes en la cabeza son muy delicados, dile a Sebastián que traiga una escalera de las pequeñas – . Hice lo que dijo, me dirigí al cuarto de Sebastián y el me llevo al tercer piso en el cual había dos puertas, en una de las cuales estaba la habitación de los padres de Alicia, entramos por la segunda puerta la cual era un cuarto amplio sin ventanas el cual estaba lleno de cajas las cuales tenían el nombre de cada uno de ellos con la edad, era muy raro el hecho de que todas sus pertenencias estuvieran ahí, – ¿Todo esta aqui? – el confirmo con la cabeza, el acerco la escalera hasta a mi.
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