Después de decir eso todos aplaudieron diciéndonos que haríamos una hermosa pareja de casados y hasta yo lo sabía pero... ahora ya no estas...
Hoy he ido a verte como todos los días y te he leído dos capítulos de nuestro libro favorito: Andrómeda.
Me encantaba verte haciendo hipótesis que al final estarían mal, ya que, con Dayanara nunca se sabe el desenlace de sus historias.
Aunque tú no avanzaste a leer el final yo estoy aquí para leértelo como tú lo hacías cada noche cuando te subías por mi ventana.
Iba de camino a casa y me abrigué más al sentir como alguien me observaba, apresuré el paso hasta que sentí algo caliente encima de mis pechos.
El chico que me ayudó con mi tobillo me había regado su café encima.
Solo lo miré y luego exploté.