: c o n f i d e n c e

1710 Palabras
Así que… ¿Cómo una persona tiende a sentir dolor? ¿Cómo una persona no suele entender lo que siente el corazón? ¿Qué no dicen que amar es de las mejores cosas que te pueden pasar en la vida? Así que, tuve el amor de mi vida enfrente, justo frente a mí, cómo también vi cómo se desvanecía de mis manos. CAPÍTULO 4 Tomé una bocanada de aire, mirando mi celular, habría estado esperando por demasiado tiempo un mensaje, algo, habría esperado que Pablo dijera algo, habría estado esperando un mensaje de él, que me dijera que todo esto no era real, que las palabras que me dijo—de aquello de esperarme era cierto—no podía atarlo a que se quedará conmigo, pero, esperaba que él fuera la persona que se quedaría conmigo. —¿Qué tanto miras el celular? —, Me dijo seco Erick, rodé los ojos—, Te hablo cómo basura, ¿Lo sigues esperando? Le miré, terminando por poner mi teléfono boca abajo, esperando que lo que me dijo no me siguiera resonando en la cabeza de ese modo tan brutal, relamí mis labios. —¿Te importa? —, Tomé la pluma, para mirarle—, Se supone que tenemos que escribir una canción juntos, tener una canción juntos. —Si, no creo que eso pase—, Me dijo. Encogí mis hombros—, Una canción de amor, sin sentir nada. Asentí, para mirar mi celular de nuevo. Amor, yo sentía amor, estaba enamorada de Pablo, pero él parecía que me habría sacado de su vida de un modo completamente veloz, así que… —Yo la escribo—, Le dije con tranquilidad, a lo que negó—, ¿Entonces? —Me desespera que seas tan tonta—, Dijo con un jadeo de estrés—, ¿Qué tanto te importa que te contesté el maldito de tu ex novio? ¿Lo olvidaste? Te termino. —No necesito tu crueldad ahora—, Le dije levantándome, con la voz rota—, No lo quiero… Quizá estaba demasiado sensible, quizá estaba siendo demasiado emocional con todo esto de Pablo, pero… —Hey, no vas a salir por esa puerta—, Dijo en tono autoritario—, Por si lo olvidaste, tienes que obedecer mis términos, tienes un contrato. Mis ojos se llenaron de lágrimas, no era por la acción de él, o no lo sabía. —No tienes el poder de cada una de las cosas que yo quiera hacer Erick—, Dije sorbiendo mi nariz—, Yo… —¿Leíste el contrato Sabrina? —, Dijo con las cejas fruncidas—, Te lo aclaré, íbamos a ser novios por un tiempo indefinido y lo que se requiriera, fotografías, viajes, el cómo viviríamos y demás, es marketing, pero las personas a nuestro alrededor ven y juzgan. —Y lo sé, lo entiendo te lo juro que sí—, Dije y miré hacía el techo—, Sólo necesito un segundo, ¿Sabes? Él amor de mi vida me dejo, por una relación falsa, prácticamente me vendí cómo un puto objeto, ¿Te das cuenta? Y Erick estaba siendo bondadoso. Porque en el contrato que leí, prácticamente, todo mi tiempo debía de estar a su disposición y su antojo, de él y la disquera, el contrato era de año y medio, con posibilidad de poder renovarlo. Era cómo un contrato de matrimonio, porque él necesitaba limpiar su imagen, habría firmado para ser su novia, era suya por un año a las cosas que él quisiera, mi pago, fama y el tratamiento de mi hermana. —Sabrina, no hables así—, Dijo con una mueca, rodé los ojos. Pareció ser algo que le enfureció, porque antes de poder darme cuenta por completo, su mano tenía sujetado mi brazo, acercándome de un modo brusco a él. —¿Qué diablos te pasa? —No me gires los ojos, no sabes lo mucho que me molesta que hagas eso—, Dijo entre dientes, aparte la mirada con molestia—, Dios, ¿Por qué eres tan difícil? —Erick, de verdad no estoy para pelear, me duele el corazón, ¿Sabes que es eso? —, Le dije intentando calmar mis emociones—, Se me ha venido abajo todo, así que… —Joder Sabrina—, Dijo mirando hacía el techo—, Dame tu teléfono. Apenas lo ordeno, miré el celular que se encontraba en mi mano, ¿Por qué debía de obedecerle?, miré hacía él, esperando que dijera que era un chiste, pero claro, era Erick Parker, podría ser cualquier cosa, menos un maldito chiste. —Eres un mandón—, Dije irritada dejando el celular en su mano, él rodó los ojos—, ¿Qué más? —Ahora ven, tienes que pensar en algo con la canción—, Dijo. Su caminar era rápido, mucho más que él mío—, Prontamente iniciará la gira, tenemos que tener esa canción. —Entiendo—, Dije sin prestarle la suficiente atención. Pablo, ¿Por qué el habría decidido que…? Los dedos de Erick se chasquearon frente a mí, le empuje de modo rápido, el sujeto mi mano haciendo que le mirase. —No quiero una novia que pase todo el tiempo pensando en su ex-pareja, ¿Lo entiendes? —Si, Erick—, Rodé los ojos. La mirada de cansancio de él, no tuvo precio—, ¿A dónde vamos? —A mi casa—, Se limito a decir, me detuve por un par de segundos, pero le seguí de nuevo. Pensaba que Erick tenía la capacidad de hacer que todo esto fuera más grande de lo que realmente era, pensaba seriamente en ello, apenas llegamos al estacionamiento, los ojos de varias personas caían en él, ¿Cuántas personas en el mundo real sabían que todo esto era falso? Condujo por un rato, para terminar fuera de una cafetería, bajo diciendo que esperará, recargué mi cabeza en el asiento del coche, mis ojos miraron hacía afuera, habría un par de chicas, que miraban en mi dirección, con lo que fue un poco de pena por parte de ambas, se terminaron por acercar al coche. —Sabrina, hola—, Dijo una rubia, con una sonrisa pequeña, se la regrese inmediatamente. —Hola—, Le saludé. —¿Podemos tomarnos una foto contigo? —, Preguntó la castaña con brincos de emoción, no pude evitar que una sonrisa saliera de mis labios de un modo feliz. Demasiado feliz. ERICK Sabrina, era patético pensar que ella se sentía de ese modo por un chico, ¿No era tonto? Es decir, en algunas ocasiones nos pedían fotos juntos, personas que encontrábamos en la calle, pero por alguna razón, Sabrina miraba hacía todas partes, parecía pensar con detalle cada una de las cosas que debía de hacer. Esa chica, esa maldita chica no la soportaba. Pero si había alguien que soportaba menos era a Pablo, siempre fue altanero conmigo, diciendo que no importaba las cosas que yo consiguiera, él siempre sería mejor. Fue ahí, cuando escuché que le pediría matrimonio a Sabrina, diciendo que sí, en efecto, el podía obtenerlo todo, de quererlo así. —¡Ay por dios! ¡Eres Erick Parker! —, Dijo una rubia con emoción, posándose frente a mí con una castaña, quien parecía buscar con la mirada algo—, ¿Nos podemos tomar una foto contigo? ¡Por favor! La chica parecía querer lanzarse encima de mí, miré hacía afuera. —Pueden—, Asentí a lo que la sonrisa de la castaña se ensancho—, Pero tienen que ir a pedirle a Sabrina una foto, sin decir que yo las mande. —¿Sabrina?—, Preguntó con una mueca la rubia. —¿En dónde se encuentra?—, Pregunto ella, a lo que señalé afuera. Le dijo algo en el oído la castaña y terminaron por salir, diciendo que esperaban que no me moviera de aquí, no lo hice. —¿Por qué hiciste que le pidiera fotografías a tu novia? ¿No se supone que ella también es famosa?—, Preguntó con tranquilidad la chica que me estaba preparando los cafés—, Es extraño. —Ella no cree en sí misma. Bueno la...—, Me quedé callado. Pablo le habría hecho pensar que no era suficiente ahora ella estaba sudando sufrimiento en mi auto y eso me generaba estrés—, Sólo, ella tiene el talento, quiero que ella se sienta especial. Lo decía de cierto modo, esperando que ella encontrará paz, no me sentía bien de verla de ese modo, cómo si su mundo se estuviera agotando por lo que pasaba en su entorno, me preguntaba eso, ¿Por qué me importaba lo que ella sintiera? Quizá, porque de cierto modo, todo esto yo lo habría provocado, que ella estuviera ahí, lastimada. Por querer demostrarle a Pablo, que él no era quien siempre ganaba, sino yo. Las chicas regresaron y terminaron por tomarse una fotografía conmigo, les firme una hoja y ellas parecían bastante emocionadas por lo que no hable más de ello, termine por regresar al auto, ella se encontraba mirando hacía el cielo, parecía que miles de pensamientos estaban introducidos en su cabeza, uno tras otro, sin poder entenderlos con suma claridad. —Toma—, Le dije, ella tomo el café y una sonrisa pequeña y tranquila llegó. —Gracias—, Ella carraspeo. Para darle un trago. Sabía cómo le gustaba el café, no sabía porque con claridad, no sabía si le habría puesto la suficiente atención o sí... —Sabrina, la gira es poco tiempo—, Le dije a lo que ella sintió, bebiendo de su café—, Necesito que tengas atención, que de verdad pongas demasiada atención a lo que es esto. —¿De que hablas? —De que, durante este tiempo, aún te cuesta aprenderte algunas canciones, así que...—, Pausé por un par de segundos—, Haremos uso del contrato. Irás a vivir a mi casa. —¿Qué?—, Ella comenzó a toser ligeramente—, Estas de broma, ¿No?
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