Me veo al espejo, ¡me veo bien! Un blazer n***o con una blusa blanca por dentro y un pantalón bota campana que hace juego con el blazer. La verdad, me siento mucho mejor que con ese vestido, que me mostraba la mitad del cuerpo.
Mi mamá me ve y me dice:
—Linda, dime que no vas a ir así, te lo pido por favor…
—¿Me veo mal?
—No es eso, hija, es solo que la ocasión amerita algo más elegante.
—Mamá, por favor, ni que fuéramos a ver a la realeza misma. ¡No exageres! Solamente es protocolo.
—¡Está bien!, ¡está bien! Por lo menos deja que los estilistas te maquillen y peinen…
—Lo siento, pero no.
En ese momento entra mi papá preguntando qué pasa. Mamá, obviamente alterada, le explica la situación, pero él responde que soy hermosa, no necesito mucho. «Claro que va a responder eso, aquí lo único que importa es que acepte casarme, así sea en taparrabos, pero que me case».
—¿Ves…? —le digo a mamá—. ¡Todo está dicho!
Me recojo el pelo, me hago una cola de caballo y la suerte está echada…
Bajamos a la sala y ahí están Alex, con un traje a la medida, guapo y sofisticado, y Mía… ¡waooooo!, parece reina de belleza. Me miran y Alex se ríe, él sabe que su hermana no es perita en dulce, y Mía parece que le va a dar un infarto.
Mía: —¿Qué llevas puesto?
—Pues ropa —le digo—. Y Alex y mamá no pueden contener la risa…
Mía: —Esto no es gracioso, estás vestida como para ir a la oficina, es mi fiesta de compromiso. Habrá reporteros y las personalidades más importantes del país.
—¿Y? A la mayoría de esas personas las conozco y tú lo has dicho, tu fiesta, tú eres la que se quiere casar, no yo. Suficiente hago con aceptar casarme.
—Ok, no peleen —interrumpe el abuelo—. Es hora de que todos nos vayamos al evento.
En ese momento entra la abuela, me abraza y me dice:
—Esa es mi nieta, no se las pongas fácil.
—¡Gracias, abuelita!
Llegamos a la fiesta y nos reciben un montón de periodistas y mis futuros suegros. «La señora y el señor Optimus parecen ser muy agradables», sobre todo Fabricia, la mamá de Ethan. No sé por qué, pero el abrazo que me dio al conocerme me hizo sentir paz. El señor Francis también estaba presente; era alguien muy serio. Solo faltan los cuatro hermanos. Se nos informa que Roberto, el mayor, no podrá asistir porque está en un crucero por el Caribe con su esposa…
Fernando y Samanta están recogiendo a Ethan en el aeropuerto y no tardan en llegar…
Al entrar a la casa me sorprendí, todo estaba decorado de forma sobria y elegante, en tonos champán y lilas; es como si yo lo hubiera hecho. Tenía dos de mis colores favoritos, sencilla y elegante, como me gusta a mí. «Qué raro, pensé que sería todo muy estrafalario».
La velada transcurre conociendo gente y empresarios; básicamente me la pasé saludando y hablando de negocios. Resultó que terminó siendo beneficioso para la empresa.
Luego de un rato, se nos avisó que el avión ya había aterrizado y los hermanos ya estaban por llegar, así podríamos anunciar la tan esperada noticia. Me siento en una de las mesas para descansar y justo lo veo: Collins viniendo hacia mí. Se veía tan lindo con su traje entallado azul marino, resaltaba sus ojos. Lo único que no era lindo era el pegote que tenía agarrado de su brazo, Cynthia… ¡iuwww! Mujer cizañera y rastrera.
Cynthia: —Hola, Lindura, ¿qué haces aquí? No me digas, ya estás empezando a asistir a los eventos sociales para ver si consigues marido porque estás viendo que te está dejando el tren. —Lo dice mientras le acaricia la cara a Collins.
¡Uichhhhhhhh! ¡La odio! ¡Maldita perra!
La miro y no contesto nada; la verdad, suficiente tengo con un matrimonio arreglado como para tener que lidiar con esa.
—¿Qué? ¿Te comieron la lengua los ratones? ¡Maleducada!
Collins: —Amor, ¡ya basta! No te comportes así —le dice a Cynthia.
Lo veo tan enamorado, no entiendo cómo una persona como él se pudo casar con semejante arpía.
Pero aun así no necesito que nadie me defienda. Los miro y les digo:
—No te preocupes, Collins, Cynthia no me molesta. Discúlpame por no contestarte, es que estaba tan ocupada pensando en que se va a anunciar mi compromiso con Ethan Optimus que me desconcentré.
Cynthia me mira con sorpresa. Se ríe y me dice:
—¡No inventes! ¡Es mentira! Ethan es el chico más guapo del país, el más cotizado, sale con supermodelos, ¿cómo va a salir contigo?
—No sé, ¿tal vez porque yo también soy la más cotizada? No soy supermodelo, pero soy inteligente, cosa que le falta a muchas. Así que, ¿qué te puedo decir?
Cynthia: —Pues si eso es verdad, se casará contigo solo porque el apellido Winstor tiene mucha influencia y reconocimiento, y la necesita.
«¡Maldita perra!, dio justo en el clavo»… Vamos, Linda, piensa…
—Por lo que sea, cariño, pero yo soy la que va a gozar a ese Dios griego. ¡Es solo mío! —le susurro al oído y veo cómo se retuerce de la ira…
Y para completar la estocada final…
—Adiós, Collins, cada día estás más guapo.
—Gracias, Linda, tú igual —me responde guiñándome un ojo.
Veo que Cynthia lo golpea en el hombro y le dice algo enojada; luego lo deja ahí de pie y se va.
Yo voy al tocador, únicamente quiero apartarme de ella e incluso de Collins. «¿Cómo puede ser que me gustara ese tarado? No es más que un pobre títere».
Estoy en el tocador, respiro, y escucho cuando dan el gran anuncio.
Llegaron… —¡ohhhhhhh, por Dios! Respira, Linda, tú puedes, vas a aceptar ese compromiso y mostrarás una gran sonrisa. Inglaterra, Inglaterra, Inglaterra… —me repetía una y otra vez.
Pasan unos cinco minutos y me decido por fin a salir del baño. Veo que ya estaban felicitando a mis hermanos por el compromiso; al parecer ya lo estaban anunciando, y justo las luces se posan en mí…
—¡Ahí está! —decían—. Grábenla en primer plano.
Uno de los reporteros me pregunta cómo fue la pedida de mano. Me quedé petrificada, empiezo a titubear y entonces siento que alguien me abraza por la espalda. Me quedo inmóvil sin saber qué hacer. Empieza a hablar y dice que es un secreto, así como lo era nuestra relación, ya que, al ser personajes públicos, solo queremos mantener nuestra privacidad. Y es entonces cuando me doy cuenta: ¡es Ethan! Me volteo de forma brusca para apartarlo de mí y entonces siento cómo me toma de la cintura; sin darme tiempo a reaccionar, me acerca hacia él y me besa…
«Mi primer beso ha sido con Ethan Optimus»…