POV LIA ROMANOVA —No sabes lo que estás pidiendo —negó con un susurro casi amenazante, sus palabras cargadas de advertencia y deseo reprimido—. No creo que pueda detenerme una vez que pruebe tus labios. Una vez que comience, no habrá vuelta atrás, y nos van a condenar por ello. Sí, claro que lo harían, pero en este momento me importaba menos que la oscuridad misma. Desde el principio, comprendí que mi amor por Artem estaba condenado, una maldición que sería mi perdición, mi ruina, pero en aquel instante, aquella verdad me resultaba insignificante. Sabía lo que deseaba y anhelaba, aun cuando las consecuencias fueran desastrosas. Mis pensamientos fueron interrumpidos cuando su mano viajó hasta mi cuello, donde la sostuvo con firmeza. Podía sentir el pulso acelerado de Artem resonando a tr

