Capítulo VI (Parte 2)

1803 Palabras
Oh no, por favor. Esto no puede estarme pasando… Quedarme atrapada en el ascensor con mi jefe sin tener una salida esto ya parece parte de una novela romántica erótica, aunque en esta ocasión, de erótica no tiene nada cuando puedo sentir su frustración mientras que mi incomodidad incrementa con solo saber que podemos pasar unas largas horas aquí si nadie se da cuenta de lo que ha sucedido. Veo como marca un número de teléfono y empieza a llamar a alguien para que venga a auxiliarnos, lo bueno es que su celular ha podido tener señal porque el mío parece no tenerlo, lo cual me abruma un poco al saber que mi dispositivo no me ayudaría en estas ocasiones. —Vedran, llama al asistente eléctrico… ¡No! ¡Lo necesito ahora!… ¡Por qué el ascensor dejo de funcionar y…! —Empezó a discutir. Creo que no debería ni siquiera sentirme afortunada en quedarme atrapada con mi jefe en el ascensor cuando lo único que deseaba después de la reunión era tener un almuerzo tranquilo, un descanso mental y luego prepararme para seguir trabajando, pero con todo esto lo único que he ganado es empezar a tener estrés, angustia por si no salimos pronto de este lugar y, por si fuera poco, el perfume de mi jefe ha empezado a impregnarse en mi nariz, sintiendo un aroma muy varonil a cuero y canela. — ¡Solo hazlo ya! —Cuelga la llamada enfurecido. Me acaricio el rostro y el cuello tomando en cuenta que dudo que el asistente eléctrico se encuentre a una cuadra de Kavala’s Industry para reparar pronto este daño. Veo mi comida y sé que si no la caliento es probable que termine por comérmela fría porque mi estómago ya empieza a rugir. Apoyo mi espalda en la pared del ascensor mientras espero un milagro al estar encerrada entre estrechas paredes de hojalata y a dos metros de mi jefe; hubiera preferido que hubiera sido otro empleado, pero ahora, me doy cuenta que no puede ser así cuando esto es la pura realidad de la situación y no un simple sueño. — ¿Tardará mucho en llegar? —Pregunto. —No, ¿por qué? ¿Padece de claustrofobia? —Ahora él es quien pregunta. —No, pero no me gusta estar encerrada por mucho tiempo, me pone nerviosa. —Me sincero como si eso ayudara. Hacer un berrinche no servirá de nada cuando lo único que necesito es que podamos salir pronto de aquí, no es que me considere una persona con claustrofobia, pero el hecho de no tener la libertad de moverme como deseo porque a mi lado tengo a mi jefe y también de poder respirar aire puro porque lo único que respiro ahora es su fragancia masculina hace que me desoriente y comience a orar para que no entre en frustración. El tiempo en que permanecemos en el ascensor atrapados y sin aire acondicionado, hace que me quite la chaqueta mientras me la enrollo en mis caderas, es una mala elección porque sé que terminare por arrugarla pero que más da cuando tirarla al suelo, resultara lo mismo. Así que mirando al techo y centrándome en como la luz blanca sigue parpadeando, escucho un suspiro leve, casi silencioso si no fuera porque dentro del ascensor no se escucha más que nuestras respiraciones. Le doy una mirada de reojo, puedo ver cómo trata de distraerse en su celular, pero en vez de eso, sus manos parecen fallarle ya que varias veces maldice y más cuando estás empiezan a temblar, haciendo que enarque la ceja y tengan que amarrarme el cabello con una liga que está en mi muñeca. Hace mucho calor y estar aquí no ayuda mucho cuando nuestras respiraciones comienzan a agitarse a punto de que el único aire que inhalamos cada vez comience a ponerse cálido, haciendo que mi cuello empiece a derramar unas pequeñas gotas de sudor mientras que, con mi mano, intento ventilarme para darme aire. — ¿Está bien? —Termino por preguntarle al ver su intranquilidad. —Soy un poco claustrofóbico. —Dice serio mientras se masajea el cuello. Ay Dios, si en estas ocasiones puedo actuar como una loca porque odio estar encerrada, no sé diga de una persona con claustrofobia quien puede perder el control de su cuerpo si no sale pronto de este lugar; puedo ver como mi propio jefe intenta mantenerse cuerdo ante aquella situación, pero observó cómo también el efecto del calor empieza a cambiar la temperatura de su cuerpo, haciendo que sea el siguiente en quitarse el blazer y dejarlo enrollado en su brazo para no arrugarlo. Varias veces traga hondo haciendo que pueda ver su manzana de Adán moverse, mira el techo del ascensor y de nuevo intenta entretenerse con su celular, al parecer no es muy social por lo que parece. Se apoya en la pared del ascensor y cierra los ojos mientras que se abre dos botones de su camisa blanca, si no fuese tan curiosa con cada uno de sus movimientos hubiera podido dejar desapercibido ese momento, pero mi mirada no pudo pasar a otro punto que no fuese en ver una parte de su pecho; soy la siguiente en tragar hondo mientras busco una forma de controlar mis nervios y por supuesto, la curiosidad que invade mis ojos. ¿Cuántos años más o menos tendrá mi jefe? No se ve muy viejo, pero tampoco muy joven, puede que esté entre la edad de Rade o que sobrepase de ello, pero su cabello café oscuro no muestra ni una serie de canas blancas y tampoco tiene muchas arrugas en la piel, aunque también su cuerpo muestra lo tonificado que se encuentra por hacer ejercicio… La última vez que se le celebró a su padre su cumpleaños tenía unos cincuenta y dos a cincuenta y cuatro años, es lo que más recuerdo, pero eso fue hace seis años por tanto no creo que su hijo tenga más o menos entre unos cuarenta y cinco a cincuenta años… Probablemente si sea de mi edad. Pero, ¿por qué me interesa saber? Jamás le había tomado interés a Demian Thalassinos desde que se encargó del puesto de su padre y se convirtió en mi jefe, siempre lo vi como un tema de mi poco parecer, así que porque mejor no ignorarlo de nuevo, así como lo hecho en todos estos años. — ¿Quiere agua? —Me da una mirada de extrañez. ¡Ash! Lo que dije que iba a ser, fue lo que menos he hecho. Lo que estoy haciendo es el ridículo en frente de mi jefe, debería intentar mantener la boca cerradita porque si no, terminaré por hacer tonterías que pueden arruinar mi imagen. —Por favor. —Fue inevitable no sorprenderme con su respuesta. Le paso mi botella de agua que compre hoy por la mañana en la cafetería, gracias a Dios no la he abierto, por lo menos dirá que le estoy ofreciendo agua pura y no con mi ADN nadando en el líquido. Abre la botella y pronto le da un enorme trago de agua, dejando ir un suspiro de alivio; porque mi jefe no pudo ser un hombre gordo y viejo, fuera más fácil de ignorar cada uno de sus movimientos que tener que estarlo mirando de reojo cada cinco a siete minutos… Recuerda Danika tienes esposo y estas planeando tener un hijo, céntrate en tu familia y no en tonterías niñatas que pueden ser muy absurdas porque sabes que tu jefe no se tomara el tiempo de coquetear contigo y tampoco en mirarte, porque ya sabes que es lo que menos está haciendo desde que nos quedamos atrapados en el ascensor. —Lamento por quitarle su almuerzo en esta tontería. —Musita con horror. Al menos no se ha ido la luz… Porque fuera más horrible quedarnos en la oscuridad; ya que basta con estar frustrados y asustados para añadir otra cosa peor, porque con el poco aire que recibimos y el espacio limitado ya hace que todo se vuelva más complicado a nuestro alrededor. —No se preocupe, tanto usted como yo no teníamos idea que esto sucedería. —Encojo los hombros mientras me quedo apoyada en la pared. Tomo uno de los recipientes de comida para abrirlo y sacar un trozo de zanahoria, quizás pueda calmar mi ansiedad comiendo ya que es lo único que puedo hacer mientras esperamos que el ascensor vuelva a funcionar. — ¿Quiere uno? —le ofrezco unos trozos de zanahoria, apio y brócoli. —No, gracias. —Niega. —Vamos señor Thalassinos, no es que con un trozo de zanahoria nos estemos comprometiendo… —Ay Cristo, ¿qué fue lo que dije? Puedo ver como elevó una ceja y de cómo las comisuras de sus labios se movieron sin permitir que riera por la estupidez que acabo de decir. Sé que por respeto a mantener la relación laboral entre jefe y empleada no llegará a tomar nada de lo que le ofrezca, excluyendo la botella de agua que eso si lo necesitaba para aliviar su estrés en estar atrapado en un ascensor. Mientras me dispongo a morder las zanahorias para callarme la boca y no dejar ir otra palabra estúpida de mi parte, las luces vuelven a parpadear y seguido de ello, el ascensor hace otro ruidito que logra que de nuevo nos balanceemos a los lados hasta que la máquina se mueve y pronto las puertas se abren en el siguiente piso, veo la hora de mi reloj de mano para darme cuenta que sin sentir el tiempo, ya ha pasado una hora y media, haciendo que no tenga receso y seguido de ello, tenga que volver a mi trabajo. Tomo mis cosas para salir pronto del ascensor antes que pase otro incidente del cual no deseo pasar por el momento, pero al salir de la máquina, afuera veo al asistente eléctrico y a un hombre quien está esperando a mi jefe, mientras le susurra unas palabras que parecen darle una explicación acerca del fallo que ha tenido el ascensor. Les doy a todos la espalda para poder huir de aquel sitio y poder proseguir con mi vida para olvidar esta horrible experiencia, pero antes, una voz masculina pronuncia mi apellido haciendo que me detenga y me ponga tensa, logrando que dé media vuelta para verlo. —Gracias señorita Blažević. —Asiento sin poder decir alguna palabra. —Por el evento imprevisto que acaba de pasar, puede tomarse uno de estos días. —Me admiro al escuchar aquello. —Feliz tarde. —Se despide dándome la espalda sin poder agradecerle. Dios mío, que día más extraño… Espero que esto nunca se vuelva a repetir. --------------------------------------------------------------------------------------------------------- Continuará...
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR