Abrí los ojos antes que Everett, y era extraño porque él siempre estaba despierto. Pocas veces, por no decir "nunca", lo había visto dormir. Pero esta vez lo pude ver relajado. Sus largas y negras pestañas eran el sueño de cualquier chica, con esas cejas espesas y perfectamente delineadas. Sus labios, completamente rojos, estaban un poco entreabiertos, denotando que estaba profundamente dormido y relajado. Lo observé en silencio, dejé que mis ojos recorrieran cada detalle de su rostro con detenimiento. La forma en que su pecho subía y bajaba acompasadamente, la ligera arruga en su frente que aún persistía incluso en su descanso, la forma en que su cabello revuelto caía sobre la almohada... Era una imagen que rara vez tenía la oportunidad de presenciar, y quise grabarla en mi memoria por c

