CAPÍTULO CUARENTA Y OCHO (DULCE BESTIA)

2071 Palabras

Cómo no había mucho para hacer al regresar revisamos los papeles y Kolt y yo tuvimos una cena temprana. Está vez había elegido un restaurante típico, de esos lugares que te hacen sentir inmediatamente que el tiempo se ha detenido y que lo único importante es el aquí y ahora. La terraza, sencilla y acogedora, con mesas de madera y vistas a la plaza central, parecía el escenario perfecto para un almuerzo que prometía ser mucho más que una simple comida. Me encontré hojeando el menú, y no pude evitar comentar en voz alta: —La otra fábrica me pareció muy interesante, Kolt. Solo queda visitarla. Kolt, que estaba sentado frente a mí con una sonrisa leve, me respondió de forma directa: —Estoy totalmente de acuerdo contigo. Creo que esta nueva fábrica puede ser lo que necesitamos, y trabaja

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR