Cuando la chica me cerró la puerta en las narices, me di cuenta de la gran estupidez que hice en su momento. Por una simple rabieta de niño pequeño celoso. Salí del edificio cabizbajo, no estaba bien. Y menos cuando un BMW deportivo rojo paró delante de mí. Era Thomas. - hey tu, que sepas que esto es solo el principio… Dicho eso, aceleró sonriendo para irse a toda velocidad. Hijo de puta… Cruce la calle y entre en el edificio de Teo. Subí hasta su planta y crucé el pasillo, hasta llegar a su puerta. Llamé al timbre unas tres veces, ya que nadie me abría. Por fin apareció Teo, quien abrió la puerta cubriéndose con una toalla. Pero tenía el pelo seco… intentaba que viera lo menos posible de su casa, ni siquiera me invitó a pasar. - San… ¿quieres algo? Se veía nervioso. No entendí

