― Eso es algo bueno, amigo, mereces ser feliz después de todo ― habló Ricardo tratando de darle un consuelo haciendo que él sonriera. Estaba a punto de levantarse cuando de pronto sintió un fuerte mareo y, a la vez, doliéndole la cabeza de una manera muy fuerte, causando la preocupación de su amigo. ―Aarón, amigo, ¿Estás bien? ―preguntó Ricardo sujetándolo del brazo, pues era la primera vez que veía a su amigo de esa forma. ―Descuida, estoy bien ―respondió Aarón tratando de sobreponerse, pues aquel mareo y ese dolor de cabeza eran tan fuertes que por poco desmaya. ― ¿Seguro? Podemos llamar al médico si así lo deseas ― contestó Ricardo un tanto preocupado, por lo que Aarón se niega rápidamente. ―No creo que sea necesario, solo fue un pequeño mareo ―le dijo Aarón un tanto asustado. Si

