Mientras en la mansión de Edan, los chicos estaban aún en la habitación de Hans. Ambos se habían duchado y esperaban el llamado para ir a cenar. De pronto golpearon la puerta, Hans abrió. —Señor la cena está lista— le dijo una de las empleadas. —Gracias. Darío salió junto a su amigo y se dirigieron hacia el comedor, la chica iba delante de ellos. Bajaron al primer piso, se dirigieron por uno de los pasillos hacia el salón principal. Sentados en la mesa los esperaban Edan y Sasha, los jóvenes se sentaron. —Gracias por invitarme a cenar— le dijo Darío al CEO. —Era una simple cena, pero un ángel me dijo que era mejor hablar las cosas— dijo Edan dejando confundido a los amigos—. Es bueno que estés aquí porque ya eres parte de esto. Darío sintió que los jugos se le subían a la boca, Hans

