Habían pasado cerca de dos horas desde que Inder se había ido al privado con Hans. Seguramente estaban charlando de algo mientras tenían sexo duro. Al menos estar en la jaula lo había ayudado para poder avanzar de gran manera con el trabajo que les tocaba, sin embargo no dejaba de pensar en lo ocurrido y en que Hans sabía quiénes eran. Ahora les quedaba sólo confiar en el silencio del presidente del centro estudiantil. Adriel dejó su celular a un lado y se dispuso a mirar a los clientes que estaban en Bastet, su mirada chocó con los ojos de Darío quién no dejaba de observarlo. —Mierda— se dijo el chico preocupado, se giró a otro lado para que no lo viera—. ¿Me habrá reconocido?. Se quedó estático esperando cuando de pronto vio a su amigo que venía del pasillo en compañía de Hans. El may

