Wynta Esa mañana fue a ver a su fisioterapeuta y sudó bastante; su rodilla estaba mejorando mucho, su fisioterapeuta estaba contento con el progreso y ya no tenía que usar la rodillera. Hoy le puso cinta y la hizo hacer los ejercicios que habían planeado la semana pasada, para probar el vendaje esta semana, asegurándose de que cada movimiento fuera seguro y preciso. En realidad, había sido bueno, y él le había mostrado cómo hacerlo ella misma, para que pudiera repetirlo en casa. Había más estabilidad en su rodilla, y ella le sonrió; además, pudo comprar cinta color piel para que fuera menos visible, lo que le daba un poco más de confianza al caminar. No es que le importara que alguien viera su rodillera: las lesiones ocurren y necesitan ser apoyadas para sanar adecuadamente, y ella estab

