Jared Estaba tumbado en su sofá, acomodado para la noche. Había recibido una llamada de Kyan, diciendo que había dejado a Wynta y la había visto entrar a su apartamento. También le había relatado su conversación con ella: pensaba que ella no creía necesitar un conductor en absoluto, pero incluso Kyan consideraba que era prudente. Jared no le había dado todas esas fotos hoy sin razón; esos guerreros eran el equipo de recuperación de la manada, y cualquiera de ellos haría el trabajo de protegerla. Simplemente pensó que, considerando lo terca que era, realmente era mejor dejar que ella eligiera a su propio guardia, o podría simplemente no aceptar uno. Además, se permitió imaginar cómo reaccionaría ella ante cada uno, evaluando sus actitudes y la forma en que se moverían, casi como un juego

