- No puedo verla así, tengo que hacer algo. - dijo Vlad a su Samy al ver a Salomé derrotada y hundida en un mar de tristeza. Salomé descansaba sobre su hombro en busca de apoyo. Ni bien llegó a la mansión Ferguson fue bien recibida, pero sus ánimos estaban por el suelo. Sanar iba hacer difícil, pero podía recuperarse, de eso estaba segura. Ante los ojos de Vlad ella no era más que su niña a la que tenía que cuidar de cualquiera que quiera lastimarla, y él que la lastimó es alguien que Salomé aún ama. Era una paradoja difícil. - Vlad, la niña sólo quiere apoyo de sus padres. - dijo Samantha. - no lo menciones, es mejor así. - Solo mírala, por ella soy capaz de matar. Dime que mate y lo hago ahora mismo, sólo dilo. Yo mataría por ella y por mis hijos. - Vlad. - Samantha lo tomó de

