Tan sólo un deseo

1721 Palabras

- Vas a hacer que pierda la cabeza. - habló Cristian entre susurros con su frente apegada a la de Salomé. Ella sonrió, si contara a cuantos hombres hizo perder la cabeza, Cristian sería el quinto. - ¿Te alegra que sea la misma mujer? - preguntó Salomé al acariciar sus mejillas. En ese momento los ojos de Cristian se abrieron. La miró de arriba a bajo y respondió. - En todo este tiempo tuve de asistente a una de las hijas de Vlad Ferguson, tuve a Odeth, te estuve seduciendo e hice que firmaras un contrato. Salomé, tu padre va a matarme. - Él no haría eso. - sonrió para calmarlo. A lo mucho que podría hacerle es una pequeña tortura, pero eso no iba a decirlo. - la razón por la que no revelé mi origen era porque no quería que me vieran como una hija de papi que todo lo puede tener.

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